El lunes pasado los candidatos presidenciales de Estados Unidos, durante el debate semanal respondieron a la pregunta de cómo manejarían la situación que actualmente se presenta con los países a los que la administración Bush tiene identificados como peligrosos para el hemisferio, en este caso Venezuela y Cuba.
La senadora por Nueva York, Hillary Clinton fue tajante al decir que ella no se reuniría ni con Fidel Castro ni con Hugo Chávez para limar asperezas, pero que si trabajaría desde las vías diplomáticas para aclarar algunos puntos y mejorar las relaciones con ambos países, así como con Irán.
Por su parte Barak Obama, actual senador de Illinois respondió que en su agenda si se consideraría una reunión con Hugo Chávez, y principalmente con el gobierno de Irán para poner fin a las asperezas y cambiar el rumbo que han tomado las relaciones de los Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre.
Esta respuesta generó una controversia, dentro de la cual el equipo de Clinton, expresó que a través de su respuesta Obama no esta listo para asumir la presidencia, y que aún es muy ingenuo.

Por ahora solo queda esperar, como el sector latino reaccionara ante estos ofrecimientos de los candidatos, que sin duda buscan establecer una conexión con uno de los grupos de mayor expansión en el territorio americano y que definitivamente tendrá la última palabra en las elecciones.