Me encontraba sentado en la penumbra, observando las formas que se filtraban a través de la ventana como consecuencia de las luces propias de una noche lluviosa. Muchos recuerdos invadían mi mente, y como ya era costumbre para esos días, me mantenían despierto hasta la salida del sol. Estaba deseando intensamente tener a alguien a mi lado en ese momento para contarle todos mis pesares, o al menos para que me acompañara en un silencio cómplice. Quería decirle cuanto la quería y lo tonto que había sido al decir cosas que jamás debieron salir de mi boca, y que simplemente estaba dispuesto a ganármela de nuevo para demostrarle de verdad lo que sentía en mi corazón, y que solo ella tenía la decisión en sus manos, de otorgarme una nueva oportunidad. También quería contarle acerca de la confusión que experimentaba cuando la tenía cerca, ya fuera por simples gestos o situaciones que todo el mundo observaba o algunas señales que simplemente me eran especiales, y que me llevaban al filo del delirio imaginando 2 soluciones certeras; de una vez por todas besarla y expresarle con el cuerpo lo que su corazón gritaba ó dilapidarla y evitarla para siempre, enterrándola en algún lugar recóndito de mi alma, dejando una marca como la que le quedan al soldado que regresa de la guerra, por el resto de su vida.

Mi situación era difícil para ese momento, sin saber que hacer pero la vida continuaba, así que observe mi reloj el cual reflejaba la luz del sol de un nuevo día, y me di cuenta que mi mente de nuevo me había mantenido despierto otra noche más, así que me acomode y me dirigí como todos los días a una jornada de estudios habitual……