Hace aproximadamente una semana, me di cuenta que definitivamente tengo algunos tornillos flojos en mi cabeza. Luego de una larga fiesta, nos dispusimos al otro día a acomodar y recoger los desastres que quedan después de que una gran acumulación de gente se sume en litros de Johnny Walker, cantidades extremas de pasapalos y quesos, cerveza y otros detalles que aparecen en reuniones sociales.
En medio de la recolección del desorden, descubrimos que habían quedado unas 7 bolsas de hielo sin usar, y allí el bombillo de mi cuñado (casi hermano) se prendió y propuso el reto de que nos sentáramos con el trasero desnudo encima del hielo por cierto tiempo y nos daría una gratificación monetaria.
Como escribí en un post anterior, yo como soy medio irreverente y me gusta marcar la pauta dentro de la familia en cuanto a actos alocados se refiere, procedí a bajarme mis shorts y sentarme en el hielo al mas puro estilo del programita de MTV donde algunos chicos hacen asquerosidades, se golpean, juegan con animales peligrosos, y otras cosas parecidas para divertirse. La primera sensación al colocar las posaderas encima de ese frío es como si, te pincharan con algo afilado, luego al pasar el primer minuto te vas acostumbrando y ya al llegar al minuto 5 estas totalmente acostumbrado al hielo y terminas adaptando.
Luego de esa “meditación” en el hielo, el trasero me quedó frío como por 20 minutos, pero el resultado fue bueno…. : p