21 agosto, 2007

Mis Grandes Éxitos

Al mas puro estilo de Lenny Kravitz, Nirvana, U2, entre otros; he decidido escribir un poco sobre mis Greatest Hits o Grandes Éxitos, enfocado desde el punto de vista de aquellos recuerdos felices, que han marcado algunos momentos de mi vida. Esto lo hago como un ejercicio mental, para tratar de sacar del fondo mí esas situaciones que me han arrancado una sonris, porque definitivamente y por mas increíble que parezca, la mayoría de las personas siempre recuerdan los momentos que fueron tristes o terriblemente malos. Pensaba realizar como una cuenta regresiva de ellos, pero es difícil llegar a clasificar por orden de importancia esos momentos felices, así que solo comentare un poco.
Los mayores momentos de éxito de mi infancia, fueron aquellas tardes que las pasaba jugando cerca de la casa de mi abuela, trepando árboles, montando bicicleta y pensando que simplemente la vida era perfecta y nada ni nadie podría ponerme triste.
Luego en mi etapa de crecimiento, tuve excelentes momentos al lado de mi familia, donde realizábamos viajes alrededor de Venezuela, y a partir de los cuales tuve la oportunidad de conocer bastante bien mi país y pude interesarme por la carrera técnica del turismo. Disfrute de las playas de la Isla de Margarita, Morrocoy, las arenas de los Medanos de Coro, la brisa incesante de la Península de Paraguaná, observar de cerca el Río Orinoco, y muchos otros lugares increíbles. Por aquel período puedo colocar también la primera vez que escuche “The Man Who Sold The World” en la radio, cover que hizo Nirvana de una canción de David Bowie para su Unplugged, y en donde la guitarra tiene un sonido especial que fue el que me marcó y me llevó a aprender a tocar guitarra e interesarme abiertamente por la música.
Ya al pasar la barrera de los 15 años, llegaron los típicos problemas de adolescente, y la vida comenzó a cambiar. De esta etapa, es donde recuerdo más lo malo que bueno, aunque pasando un filtro mental logro revivir las tardes junto a mis compañeros de bachillerato, cuando jugábamos ping pong en las canchas del liceo y luego salíamos a dar vueltas en algún carro de ellos, mis salidas a tomar cerveza con los amigos de mi primo, de las cuales llegaba en total estado de ebriedad y cantando canciones en el asiento trasero del carro
Actualmente acabo de pasar la barrera de los 23 años, y me siento bien como se están desarrollando mis cosas, aunque hay ciertas cosas que podrían estar mejor. Como último recuerdo para mi lista, sería aquel día en que ella me dijo que quería poner a andar una relación seria y que lo intentáramos, aunque al final no surgió nada, no podré olvidar aquella conversación.
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