Tú mi amiga virtual
Que eres tan hermosa al hablar
Pero imposible de hallar,
Con un cuerpo de sirena
Que hace que todo valga la pena.

Imagino tenerte a mi lado
Junto a un beso y un abrazo
Mientras duermo apaciblemente
En la quietud de tu regazo.


¿Será que me dejo llevar por las palabras y figuras que se crean en mi mente? Pero a lo largo de toda mi vida navegando por la red (aproximadamente unos 8 años), he pasado por un sin fin de relaciones con “amigas virtuales” que tienden a tener un trasfondo especial, ya sea porque hay cierta atracción de palabras e imágenes o simplemente la cotidianidad de hablar diariamente crea un ambiente de intimidad.

Siempre suceden cosas diferentes, algunas luego de verlas cara a cara, se transforman en mujeres desquiciadas o acosadoras, otras pasan a cumplir con el papel de confesoras virtuales por mucho tiempo y por último a aquellas que solo veo por una sola ves y después las termino bloqueando sin razón alguna (aún me pregunto porque tengo esta manía).

Lo que si es cierto es que existe un único miedo que siempre me invade cuando llega una nueva amiga virtual, y es ese paso de verla cara a cara, a tal punto de en algunas oportunidades desear que esto nunca suceda para no perder el contacto y mantener la amistad por un largo tiempo.

Pero creo que en estos casos, es necesario aplicar esa frase: “El que no arriesga ni gana ni pierde” , para saber realmente que es lo que se esconde detras de la pantalla y esa personalidad diaria que circula por la red.