A pesar que estás lejos y que poco sé de ti, aún de cierta manera te sigo pensando y queriendo saber, como me dijiste en alguna oportunidad: “si estás bien y si al menos respiras”… pero como todo en esta vida no es color de rosa, creo que cada quien tiene que estar donde está, así sea para bien o para mal.

Cuando me sumerjo en los recuerdos, un poco de fantasía sale a relucir, y un sin fin de sentimientos y deseos se acumulan en mi mente, y es por eso que esta noche te escribo. Sigo pensando como sería ese momento, en que me brindaras el placer de recorrer tu cuerpo virginal, para fundirnos y convertirnos en uno por tan solo un momento, y así tratarte como te mereces.

Quisiera sumergirme en el aroma de tu cuello, bajar lentamente por tu pecho y oír los latidos acelerados de tu corazón, continuar hacia tu vientre y reposar allí por unos segundos para sentir tu respiración acelerada y la suavidad de tu cuerpo tenso por las caricias que recibe y que son completamente nuevas para él. Luego quedarme un rato en tu regazo susurrándote dulces palabras, para tranquilizarte y así me dejes ser dueño de ti y explorar tus rincones mas inhóspitos para hacer que sientas cosas que parecerán ambiguas en ese momento, pero que luego te dejarán sumergida en placer y estado de relajación perfectos.

Y sí, sé que en estos momentos estarás pensando, que todo lo que he dicho hasta ahora es lo típico que dice cualquier hombre, pero el detalle está en que para mí tú eres tan especial, que si en alguna oportunidad el destino me brinda el momento que deseo, no será único para ti sino también para mí, porque volveré a sentirme como si fuera “mi primera vez”.