Tenían días sin verse, y cuando al fin se reencontraron decidieron pasar otro día normal uno al lado del otro, compartiendo un almuerzo en uno de esos locales de comida rápida atestados de gente.

Luego buscaron un lugar para descansar placidamente y compartir una tarde juntos, disfrutando de las simplicidades de la vida y regalándose poco a poco caricias y besos para recorrer sus cuerpos, lo cual luego de un momento pasó a algo más atrevido, ya que las caricias se convirtieron en una guerra de sus manos para alcanzar los rincones mas inhóspitos de sus cuerpos, la respiración se les aceleró y el palpitar de sus corazones latía a un ritmo bastante fuerte.

Estuvieron un rato retozando como 2 locos, sumidos en un éxtasis perfecto y que nada lo podía interrumpir, pero él sabía que todo se estaba saliendo de control, y por eso decidió invocar a un ser imaginario para traer todo de nuevo a la normalidad; un “Elefante Rosado”…

…Y aunque en ese momento funcionó, aun él sigue pensando en su elefante rosado cuando la mente le hace una mala jugada y le trae recuerdos de esa piel, las manos de ella recorriendolo completo y en la lejania de algún lugar de sus pensamientos resuena con esa dulce voz un Te Quiero...