Llegue a la casa y la soledad del lugar me dejó por el suelo, tu presencia me acechaba por todos los rincones oscuros, así que decidí encender las luces para “matar” tu fantasma, pero igual te veía sonriéndome en el sofá, descansando desnuda en mi cama, tan solo cubierta por la sabana, escuchaba la ducha e imagine que tu cuerpo era recorrido por las gotas de agua, trate de huir de todo eso pero al pasar por la cocina, me regalaste una mirada cómplice mientras hacías la cena y me decías que fuera abrazarte para acariciar tus senos, pero cuando fui a palparlos se desvanecieron, dejando tan solo un silencio profundo y mis manos tratando de encontrarlos.

El fantasma de tu presencia quedo tatuado en todo mi entorno para, no se si, alegrarme la noche o sumirme en un profundo deseo de frustración por no tenerte a mi lado para siempre, tan solo quedó la pregunta flotando en el aire, que se repite como eco en todos los rincones de mi hogar, ¿DÓNDE ESTAS?