La vida es lo mas preciado que tenemos, y por ello es que siempre me he preocupado por demostrarle a las personas que tengo a mi alrededor que cada día hay que vivirlo como si fuera el último, y que si tienes la capacidad para oír, ver, caminar y respirar puedes hacer lo que desees, no importando cualquier otra dolencia física.

A través de una experiencia que viví hace 4 años me pude dar cuenta que lo que mantiene vivo y con alegría a un individuo, es el deseo de disfrutar cada día, ya sea viendo un hermoso atardecer, oyendo el crinar de las aves en la ventana o simplemente viendo a través a la gente pasar. Pero es realmente triste cuando los ojos, los músculos o cualquier parte del cuerpo no lo permiten, postrando a una persona en una cama consumiéndolo lentamente hasta, literalmente, parar el funcionamiento de los pulmones.

Al ver, “Historia de un letrero”, un cortometraje mexicano que ganó el Festival de Cannes de 2008, me puse a pensar en toda esa gente que desea ver un “bonito” día y no puede, por sufrir de alguna enfermedad, mientras que existen otras muchas personas, que tienen sus 5 sentidos perfectamente bien, pueden caminar, pueden moverse y valerse por sí mismas, y que simplemente por una dolencia o enfermedad no terminal se postran y manipulan a los seres que tienen a su alrededor, olvidándose de lo mas importante: que aun pueden disfrutar de un maravilloso día que les regala la vida mientras que otros simplemente no pueden a pesar de desearlo...