“El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más cruel de los consejeros.”

Daniel despertó aterrado, las gotas de sudor le corrían por la frente y su corazón estaba acelerado, acababa de tener una de esas pesadillas que son recurrentes y que toman una forma bastante real. En el sueño, sentía que alguien le tapaba la boca y le aprisionaba las manos contra la cama para que no se pudiera mover, que lo movían hacia todos lados mientras, lo presionaban alrededor del cuello como queriendo estrangularlo y arrancarle la vida. 

Luego de despertar, y en medio de la oscuridad, aun sentía temor y la habitación le parecía un lugar bastante encerrado y sofocante. Buscó entre sus gavetas algunos calmantes, y luego al encontrarlos observó en el fondo de la gaveta un revolver que tenía para su seguridad personal, sin pensarlo y producto de su pesadilla lo saco y lo cargó, pensando que debería estar protegido esa noche.

Se recostó en la cama, medio adormitado por las pastillas y con el revolver entre las piernas, sintiendo que poco a poco su conciencia se iba apagando. Sin saberlo, y ya dormido, se adentró de nuevo en sus pesadillas, pero esta vez era aun mas real, estaba frente a un agresor que lo estaba retando a jugar a la ruleta rusa con el revolver que tenía en las piernas. Producto de la inconsciencia y las pastillas, el juego se desarrollaba tanto en la pesadilla como en la realidad. 
Súbitamente, el cuerpo de Daniel se empezó a mover en la cama y las manos manejadas por la pesadilla, tomaron el revolver y lo colocaron en la boca del sonámbulo, quien sin más ni más, apretó del gatillo produciendo un ruido espantoso y un halo de luz que iluminó toda la habitación.

Al final, un silencio se apoderó del ambiente y el cuerpo de Daniel con la cara destrozada se inclinaba sobre la cama, mientras que la pistola yacía en el piso emanando humo y olor a pólvora, al mismo tiempo que en la pesadilla el retador escapaba del lugar riendo a carcajadas, sabiendo que una vez mas se había adueñado de un alma para vagar eternamente en su mundo. El agresor se hacia llamar, Miedo…