Todos los caraqueños vivimos en una ciudad que esta atestada de vehículos que invaden cada una de las arterias viales por los 4 costados, por lo que si estamos apresurados, cosa que generalmente sucede y queremos llegar rápido a nuestros destinos, debemos echar mano de los “Caballos de Acero” o mototaxis, opción de transporte público que ha proliferado en los últimos años.

Los de “dos ruedas” logran meterse a una velocidad considerable por cualquier rincón de las calles, aceras, espacios entre vehículos y cualquier otro lugar que les ofrezca una salida rápida de una cola para hacer llegar a tiempo a su pasajero, quien si sufre del corazón probablemente llegue con taquicardia a su destino luego de haber sentido que los retrovisores de los carros adyacentes iban a ir a parar a sus piernas o por pensar en que el pequeño casquito de bicicleta que le pusieron para protegerse no serviría de nada en caso de alguna caída.

El nivel de miedo del usuario también se puede ver en la manera como se amarra a la “motocicleta” ya que se pueden notar los brazos tensos sujetando la parrillera, si son damas abrazadas a la cintura del piloto y si son adiestrados en las lídes de los taxis del siglo XXI, pueden ir hablando por celular o simplemente mandando un mensaje de texto como si estuvieran sentados en cualquier carro.

La pregunta a la hora de decidirse a cabalgar un “mototaxi” es, ¿Rapidez o comodidad?