Recientemente descubrí el significado de aquella frase que muchas madres utilizan con sus hijos pequeños cuando quieren que tengan cuidado con algo, “mira con las manos y toca con los ojos”, debido a que hace poco pude hacer una especie de experimento psicológico e implementar este precepto, tan solo te observe mientras veías una película, para darme cuenta de lo divertido que puede ser esto.

Es increíble como puede cambiar la cara y el cuerpo de una persona ante ciertos estímulos, a medida que la película pasaba, tu cara se tensaba, de repente sonreías para luego volver a entornar la mirada en las imágenes y pasar a tener un gesto pensativo y bastante serio, que indicaba una concentración pura.

Unos minutos después, tus ojos se ponían como platos y tus cejas se arqueaban hacia arriba, que indicaban sorpresa y así el ciclo se fue repitiendo durante todo el largometraje, hasta que llego el final y tus ojos se inundaron de lágrimas, para así darme cuenta que realmente eres bastante llorona al ver una película. 

Todo terminó y cuando viste que habías dejado la cámara activada, preguntaste:
- ¿Me estabas viendo? – a lo que respondí, con una mentira blanca,
- No…