A medida que una persona se va desarrollando en la vida, y especialmente cuando entra en la segunda década de su existencia, se enfrenta a un sin número de cambios y toma de decisiones, las cuales generalmente conllevan a presiones, miedos y muchas noches sin dormir, debido a que como todos sabemos un ligero cambio puede producir una hecatombe si no se le sabe manejar.

He conocido personas que tratan de inmunizarse ante las cosas nuevas que les ofrece la vida, por temor a los cambios y a quedar mal ante la gente que hasta cierto momento ha sido un modelo para ellas, ya sea por crianza, cuestiones del amor, respeto, entre otros. 
Cuando algo nuevo toca a nuestra puerta, creo que debemos abrazarlo y cultivarlo y mas si estamos seguros que eso puede llevarnos a una etapa desconocida y con posibilidades claras de un futuro mejor para descubrir aquellas cosas que hemos dejado olvidadas y que no nos hemos atrevido a conocer.

Mientras tanto si ese algo nuevo no llega o ha sido rechazado, seguirán volviendo a la misma realidad que les ofrece un lugar seguro pero sin nada interesante que vivir o ambicionar.