Ese día ella decidió estar deslumbrante para él, y colocarse su mejor atuendo, una blusa moteada ceñida a su cuerpo y una falda que simplemente hacia que cualquiera que tuviera ojos volteara a ver sus bien torneadas piernas, fuera para morirse del deseo por tocarlas y recorrerlas o simplemente para ser presa de la envidia.

Durante toda la tarde, sus ojos se entrecruzaban, él a unos 10 metros de distancia la escaneaba con la mirada, mientras trataba de disimular y procurar que su pareja no se diera cuenta de que él estaba deseando a otra mujer y ella, tan solo jugueteaba con sus ojos sabiendo que era observada por el individuo por el cual, horas atrás había estado pensando en que prendas ponerse mientras perfumaba su cuerpo. Un rato estuvieron así, tan solo jugueteando al gato y al ratón, y cuando ya nada podía parar la necesidad de estar un poco más juntos, ella se retiró de su silla, se le acercó y le susurró al oído:
- Oye, ¿será que me puedes conseguir un cigarro? Mientras procuraba que su olor lo atontara y él cayera en sus redes…
- Claro por supuesto, respondió – mientras sacaba una cajetilla de su bolsillo y le alargaba un cigarrillo, para luego ver como ella lo colocaba entre sus labios y lo encendía con una parsimonia bastante seductora.

Así pues, ella siguió su camino y desapareció, no sin antes voltear a verlo para decirle con la mirada que necesitaba compañía. Durante unos minutos, él siguió conversando con su pareja, y cuando esta se tomó unos minutos para ir al baño, él decidió buscar a la chica de ojos desafiantes por todo el lugar, para darse cuenta que estaba retirada en un lugar bastante reservado, así que se acercó y solo alcanzó a decirle,
- Hola, ¿necesitas otro cigarrillo? – sacando la cajetilla nuevamente, pero esta vez para encenderse uno.
- No, gracias estoy bien así, realmente lo que necesito es alguien con quien hablar - dijo ella, mientras entornaba los ojos y le clavaba una de esas miradas que llegan hasta el alma y sacan todo lo que una persona tiene por dentro, - ¿sabes? Estoy muriendo de celos, no se, pero no entiendo porque las cosas tienen que ser así, tan injustas.
- Creo que no te sigo – le respondió, mientras soltaba una gran bocanada de humo, - ¿De quién estas celosa?
- De nadie, no preguntes mas – le dijo, mientras poco a poco se iba alejando del lugar y lo dejaba atrás, pero así sin mas ni mas, sintió una mano que la detenía y rápidamente la tomaba de la cintura, y cuando volteó, allí estaba él,
- Haz silencio si –, la beso y la llevo a un rincón para sentirla mas cerca, y poder recorrer su cuerpo, bajar sus manos y sentir esas piernas que había deseado toda la tarde, mientras que sus lenguas recorrían sus bocas, y sus cuerpos se juntaban para sentir sus respiraciones y el calor que los dos emanaban. Todo el ambiente se enmudeció, y él sintió que no había mas nada en el planeta, tan solo esa chica a la que estaba besando y que simplemente desde hace mucho tiempo atrás la había estado deseando para besar y tener cerca.

Ya al separarse, él alcanzó a decirle – Sabes, que yo te quiero es a ti y a nadie mas – para luego besarle las mejillas y darse la vuelta,
- Yo también te quiero a ti – le respondió la chica, y así de nuevo él se le acercó y le pregunto: - ¿Cuándo repetiremos esto? - …