Hay algunas personas, entre las que estaba yo hasta hace muy poco, que creen que después de la muerte no existe nada, que todo queda oscuro y literalmente toda nuestra vida se apaga como si de un suiche se tratara.

Y digo que yo estaba entre ese grupo, porque unos días atrás descubrí lo maravilloso que puede ser morir y volver a nacer, es decir, tener el gozo de resucitar, como aquella ave de la mitología, con más fuerzas y más sentimientos.

Tuve el placer de que me ahogaras con tus lágrimas y me quitaras el aliento con tus besos, para luego resucitarme con unas palabras donde me demostraste lo valiosa, frágil, sencilla y hermosa que eres.

…Morimos con tu llanto y resucitamos rodeados por nuestro cariño…