Todas las noches un pequeño bombillo colgaba del techo y brillaba cansadamente en torno a aquel espacio de dos por dos, donde solo había un catre derruido, una mesa, botellas vacías de cerveza regadas por todo el lugar y una silla donde estaba él.

Tenía para ese entonces 25 años, su vida no había sido fácil y simplemente se había conformado a vivir entre la basura y la oscuridad que vencía al brillo de aquel bombillo colgante. Pasaba las noches jugando solitariamente al ajedrez ,como le había enseñado su padre, mientras tomaba una cerveza caliente y aspiraba una bocanada de un cigarrillo, que poco a poco estaba destruyendo sus pulmones y se los dejaba como un pedazo de carne arrugada y podrida.

Pero esa noche era diferente a todas las demás que pasaban al frente de esa mesa, había algo que estaba fuera de lugar; una pistola reluciente con las 5 balas en el tambor, esperaba por ser usada y así con su potente grito darle fin a todo aquello, mientras yacía sobre la mesa al lado de aquel juego de ajedrez que parecía que ese día terminaría y colocaría al rey en "jaque mate".

Tan solo movió el alfil color blanco, diagonalmente 5 cuadros hacia su presa, para luego como él había pensado,mover su mano en L junto al caballo vestido de luto para destruir al alfil, y así dejar a merced de la torre blanca como la nieve, al Rey negro que cayó mortalmente herido mientras él exclamaba en voz baja: "Jaque Mate".

Así pues, tomo la pistola que estaba al lado del tablero, la colocó entre sus labios para sentir el ardiente sabor de metal y pólvora, observó por último momento el lugar y accionó el gatillo, dejando salir el último grito de su mortal acompañante, para luego darle paso a un silencio espectral....