Te gusta sentirte deseada
Cuando mis ojos de fuego estallan
Y me observas como una liebre
A la que el cazador engaña

Te persigo por caminos oscuros
Ansiando arrancar tus ropas
Mientras tu huyes sin afán alguno
Porque también mueres por mi boca

Al fin te tengo en mis manos
Frágil y tímida te muestras
Ligeramente te hago mía
Y te siento verdaderamente fria...