En mi pequeña Venezuela, donde conviven aproximadamente 500 personas, existen todo tipo de problemas me llevan a establecer inevitablemente la comparación con lo que ha estado viviendo el país en los últimos 10 años.

Todas las mañanas al despertar, no puedo evitar pensar que todo sigue igual, la puerta eléctrica del estacionamiento a veces falla y no abre, el edificio aún tiene las marcas de una pintura antigua a pesar que ya se han hecho varios “referéndums” para llegar a un acuerdo para cambiar su imagen, algunas veces de las cañerías brotan chorros de aguas negras, en varias oportunidades han robado en algunos apartamentos, y muchas otras situaciones que son un problema de una mala administración de “un gobierno central” o junta de condominio, que se ha mantenido “en el poder” por más de 6 años consecutivos, a pesar que existen leyes que obligan a que cada año en cualquier comunidad de residentes deba haber unas “elecciones” para elegir a los nuevos representantes de cada una de las personas que en ella habitan.

Esto ha llevado a que los habitantes de mi pequeña Venezuela, hayan caído en un estado de costumbrismo total donde “el gobierno central” lo controla todo porque, aparentemente sus decisiones son en pro del bien de cada uno de ellos.

Pero no todos los venezolanos de esa pequeña Venezuela, se han dejado seducir por la buena voluntad del “gobierno central” y cada año, han tratado de establecer cambios en la línea de mandato, ya sea aferrándose a las leyes y aduciendo que no todo es color de rosa y que cada día hay más problemas que soluciones, hurgando en las cuentas bancarias porque al parecer existe cierta malversación de fondos y algún dinero ha ido a parar a manos de quienes no deben controlarlo, y la razón principal: “que una sola persona lo ha estado controlando todo desde hace años”.

Al momento del “referéndum”, 50% de los integrantes de la pequeña Venezuela se reúnen y comienzan las diatribas y peleas, porque al parecer todos son excelentes administradores y por ende deben tener un puesto en la administración, por lo que jamás llegan a un acuerdo y el “gobierno central” exige: “sino logran un acuerdo del 50% más uno yo seguiré aquí”, y efectivamente eso es lo que sucede, él se queda allí a pesar de todos los problemas que suceden.

Así pasan los días y nada sucede, “el gobierno central” se mantiene en el poder, la pequeña Venezuela se deteriora, a veces se inunda de aguas negras, un día algunos delincuentes violan la seguridad interna y tratan de invadir algún apartamento, otro la conserje debe hacerse cargo de la puerta “eléctrica” que no abre, y muchas cosas más…

Esto sucede en mi pequeña Venezuela y me lleva a pensar, si es así en una comunidad de 500 personas qué puede pasar en un país de más de 20 millones de habitantes y un sinfín de problemas que surgen cada día.