“El autismo es un trastorno del desarrollo, permanente y profundo. Afecta a la comunicación, imaginación, planificación y reciprocidad emocional. Los síntomas en general son incapacidad de interacción social, aislamiento, esterotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos)”.


La foto que acompaña a este post, fue tomada por una “amiga” a la que tan solo he visto en persona en unas dos oportunidades, pero de vez en cuando me hace pensar con sus imágenes y esta vez en que de alguna manera u otra he tratado de vivir mi vida encerrado en una especie de burbuja, que en algunas casos suele resultar impenetrable para muchos, ya sea porque no encuentran la manera de cómo entrar, al más puro estilo de los millones de espermatozoides que tratan de fecundar un ovulo o simplemente porque yo no les doy el paso para que me acompañen dentro de mi reducido espacio esférico de agua y jabón.


Es por ello que decidí leer un poco más sobre el autismo, y creo que he llegado a la conclusión que tengo algo de esta enfermedad.


En primer lugar, en algunos casos me cuesta comunicarme con muchas personas a la vez y a veces hasta con una sola, no sé, pero no me gusta hablar en exceso porque considero que de cierto modo es gastar saliva, por ello prefiero dedicarme a observar, lo que me lleva al segundo punto de la definición que abre este post; soy muy imaginativo y soñador, lo que me coloca en mundos utópicos y perfectos, donde solo yo existo y me dedico a recorrer espacios y lugares inhabitados llenos de colores y ambientes para conocer, una especie de mundo psicodélico.


Desde mi esfera de agua y jabón, observo a la gente que ríe, que mira, que habla, y yo simplemente me dedico a verlo todo a través de esa fina pared que me separa de la realidad y que en ciertas ocasiones tergiversa colores, sensaciones, olores, tamaños e ideas que obtengo de los que me rodean y tratan de acercarse.

Creo que también, por autista social que soy, me dedico a escribir tanto a través de un teclado, porque no puedo dejar de mover las manos y es que si lo pienso mejor, no es solo al teclado que muevo las manos, sino que a veces me siento hiperquinetico y necesito tener mis dedos ocupados, ya sea tocando guitarra, escribiendo un mensaje de texto en el celular y en casos extremos metiendo mis dedos en narices u orejas ajenas, sin motivo alguno y simplemente por diversión.


En fin, soy un autista social que habita en su propia burbuja de agua y jabón adornada por colores brillantes…


Imagen de Gaby ta