Durante mi larga ausencia a oscuras desordenando y reordenando mis pensamientos encontré la clave para definir porque no soy grupal y no me gusta, aunque suene posesivo, que la gente que quiero a extremos sea tan social o se sumerja en un circulo de gente.

Y es que hace unos tres años tuve el placer de ver clases con Roberto Perez Leon, quien impartía la cátedra de Edicion y Estilo en la universidad y tenía dos particularidades que me marcaron de por vida; primeramente me aupó para continuar leyendo a Gabriel Garcia Marquez y las columnas de Vargas Llosa en el Diario El Pais; y en segundo lugar tuvo la dicha, a mi parecer, de vivir en Cuba durante los inicios del socialismo-comunismo de Fidel Castro, una experiencia que lo marcó y lo llevaron a ser lo que era.

Recuerdo que en una oportunidad en medio de sus largas clases, donde no paraba de hablar, se dirigió a todos nosotros los que estábamos en el aula y expresó: "...ustedes no saben cuan terrible puede ser a llegar el socialismo, esa corriente que pretende anular la individualidad y convertirnos a todos en una masa no pensante, que era lo que pretendían en la isla...", esa frase me hizo pensar sobre manera el resto de los días siguientes.

Y en esa frase, es que está la respuesta a mi animosidad de dejarme llevar por un grupo; creo que detesto la idea de que alguien pierda su individualidad, sus características propias, todo aquello que lo hace especial por unirse a una corriente de personas que lo doblegue y lo convierta en otra cosa diferente.

Desde mi punto de vista, y ya para ir concluyendo, resulta realmente difícil darse cuenta cuando te estas dejando llevar por otras personas y transformando para pertenecer a su masa, porque a fin de cuentas la idea es ser un conjunto - que puede estar definido como un grupo de objetos con una sola caracteristica -, por lo que me pregunto, ¿esto le sucederá a la gente de manera inconsciente o es que necesita perder su individualidad para pertenecer a algo que lo guíe y represente?