Al abrir los ojos se dio cuenta que estaba en completa oscuridad, acostado dentro de una caja con las manos a los lados, las piernas estiradas y sin aire a su alrededor.

Su primera reacción fue gritar por ayuda, pero su voz le estalló en los tímpanos provocándole un ligero zumbido, así que decidió calmarse y tratar de respirar mientras su pecho se agitaba, su boca se resecaba y poco a poco sus pulmones se iban acelerando, señales que el oxigeno se iba haciendo inexistente a medida que pasaba el tiempo.

Trató de calmarse y luego de unos minutos, la desesperación lo invadió nuevamente, gritó con el mismo resultado que antes, por lo que colocó como pudo sus manos frente a su cara para golpear, una y otra vez, mientras gritaba y sus ojos lloraban, nadie acudía en su ayuda o le enviaba alguna señal de respuesta.

Mientras continuaba golpeando la caja, comenzaron a sangrar sus nudillos, un líquido caliente comenzó a caer sobre su cara mientras que el dolor y la desesperación lo hacían gritar, llorar y hasta golpear con su cabeza la negrura que estaba sobre él, mientras con la punta de sus pies, trataba de salir de allí.

Sus músculos ya estaban entumecidos, la sensación de estar dentro de una caja sin poder moverse libremente lo estaban haciendo presa de una demencia que poco a poco lo hacía olvidarse del dolor, por lo que dejó sus puños hinchados y como una rata o un animal procurando por su supervivencia, trató de roer con sus uñas la madera, sin ningún resultado.

Veinte minutos después de haber despertado, sus manos estaban totalmente destruidas, sus uñas estaban desgarradas y sus dedos en carne viva trataban de romper la caja, su cuerpo se movía de manera involuntaria y lentamente sus pulmones comenzaron a palpitar, trató de gritar pero su boca estaba totalmente seca, su mandíbula convulsionaba, sus ojos se mantenían fijos en la oscuridad y al final llegó el ultimo palpitar de su cuerpo, su boca quedó inerte al igual que su mirada, mientras que todo el dolor desapareció y el silencio total intervino.

Murió enterrado en vida, tan solo a tres metros de distancia de las personas que caminaban por aquel lugar, sin saber que debajo de ellas estaba un hombre pidiendo ayuda y luchando por una ayuda que jamás llegó…