En días recientes un dilema ha entrado en mi mente y no le he encontrado solución, y es que no sé si cuando estoy contigo somos dos o simplemente uno.

Cuando nos acostamos en la misma cama para dormir, ver una película o tan sólo ver el techo siento que nos acoplamos perfectamente. Mis manos con las tuyas, tu espalda sobre mi pecho, mi respiración en tu cuello y nuestras piernas entrelazadas, todo eso hace que nuestros cuerpos encajen como los engranajes de un reloj suizo.

Es así como pasamos a convertirnos en una sola mirada, un solo cuerpo, un sólo tacto, una sola respiración y creo, sí, en un sólo individuo.

Como he escrito en días pasados, una de las cosas que me molestan es perder mi individualidad, pero contigo no me molestaría dejar todo lo que soy por un momento, porque definitivamente me siento bien siendo uno sólo contigo, y creo que la sensación tan bien ocurre en ti...