Los dos estaban exhaustos en el asiento trasero del carro, una hora antes habían decidido realizar la fantasía de la chica, entregarse al placer y el deseo carnal en un automóvil.

Era de noche y la autopista estaba sola, una recta de asfalto desolado, por lo que la copiloto decidió divertir a su chofer para que no se durmiera. Le subió un poco de volumen a la música del radio, encendió la calefacción y le hizo un ademán al chico para que la mirara.

Poco a poco se fue quitando la ropa, la franela morada que tanto le gustaba fue a parar al asiento trasero, luego los shorts que cubrían sus torneadas piernas y comenzó a recorrer con sus manos sus curvas. El muchacho trataba de mantener la vista en la autopista pero le era imposible.

Luego de unos minutos el respaldar del asiento del copiloto estaba totalmente acostado, una mano de la chica estaba dentro de su cuerpo y la otra tocando sus pequeños senos, que estaban erguidos a pesar de la calefacción.

Los gemidos distraían al chico e hizo un movimiento para detener el vehículo, pero la chica lo detuvo. La mano que antes la estimulaba pasó al pantalón del piloto, desabrochó su camisa y comenzó a besar su pecho.
Al ver que ya estaba totalmente excitado, la chica decidió levantarse del asiento y amoldar su cuerpo al chico, que al sentir como se iban uniendo fue acelerando.

Ambos subían y bajaban, una mano del chico trataba de jugar con aquellos senos, mientras la chica se apoyaba de la puerta. La velocidad del automóvil, y la unión de los cuerpos los hizo desfallecer, decidieron detener el carro para fundirse en un abrazo y esta vez hacer el amor cómodamente en el asiento trasero.