La democracia puede derivar en la perdición y en la tergiversación de las libertades en un país, prueba de ello se puede tomar cuando se analiza el proceso histórico de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos del tercer mundo.

Los países democráticos junto a sus mandatarios derivan finalmente en corrupción, libertad de expresión malinterpretada y en la actitud donde todo el mundo hace lo que le da la gana, un ejemplo, Venezuela.

Actualmente este país atraviesa por un retroceso económico y social vertiginoso, aupado por un régimen que se escuda en la figura, harto conocida y desgastada, de un prócer independentista del continente.

"El socialismo del siglo XXI" para muchos es una dictadura que cierra medios, encarcela a dirigentes políticos con ideales distintos y que actualmente ataca la propiedad privada, aunque aún sin visos reales de ser un modelo dictatorial.

Es por ello que este gobierno es un ejemplo claro de una democracia latinoamericana tercermundista, donde el atraso y la perdición son la carta de presentación.

De cierto modo que bueno sería que retornara al país, y no quiero ser malinterpretado, una dictadura al mejor estilo de Marcos Pérez Jiménez, un tachirense que también cerró medios, torturó a la disidencia, colocó a los partidos políticos opositores en la clandestinidad y gobernó con mano dura.

Tuvo sus cosas malas, lo sé por experiencias familiares propias, pero también ejecutó planes de infraestructura en la que se crearon obras que aún hoy podemos admirar, al fin y al cabo, una dictadura para el desarrollo.

Y, tal vez, un régimen como el de Pérez Jiménez ayudaría a la oposición a convertirse en verdadera disidencia, una que a pesar de tener dirigentes torturados sobre panelas de hielo, con cauchos de camión amarrados sobre sus pechos, azúcar y hormiga en sus genitales, seguirían luchando por el país, ofreciendo acciones y no palabras.

Por eso es que a mi parecer cuando se habla de gobernar no se puede caer en medias tintas. A estas alturas Venezuela podría necesitar una dictadura que eduque, devuelva los valores, tome decisiones sin consultar para rendir frutos en lugar de una democracia que se ahogue en la consulta popular y que derive en un atraso del que difícilmente nos podamos recuperar.

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