En una oportunidad ella me dijo que yo era demasiado egoísta, que por mi naturaleza de pensar solo en mi estaba encerrado en una burbuja sin darme cuenta de lo que ocurría con los demás.

Hoy en día eso ha cambiado, tras haber hecho de manera inconsciente el mayor sacrificio de mi vida, he podido ver que cada quien tiene su propia desgracia. Toda persona debe lidiar con sus propios demonios, algunos realmente insignificantes y otros que podrían derivar en la locura.

De algún modo he logrado entender más esta situación, porque definitivamente no solo yo soy el que tengo miles de problemas en la cabeza sino que afuera en el mundo existen 6.972.688.217 individuos con sus propios pensamientos.

Algunos caminan por la vida guardando traumas que no conocemos, otros como yo buscan ayuda para tratar de resolverlos y encaminarse de nuevo, y existen los que niegan que tienen problemas.

Por eso espero que algún día pueda decir que lo que ocurrió me enseñó algo bueno, y no quiero ser mal interpretado, pero también quisiera que en un futuro lejano podamos sentarnos a hablar de lo que hemos aprendido.