Este 27 de febrero se convierte para mí en una fecha inolvidable. Tal día como hoy, hace dos años, conocí a la mujer que sin saberlo, cambió mi vida, mi persona y mi mundo.

Ella se convirtió en las alas con las que pude volar, en el impulso que me permitieron graduarme y lograr muchas cosas que solo no habría podido alcanzar. Gracias a ella, a su insistencia, a su apoyo, a su tozudez y su terquedad puedo decir hoy que soy quien soy.

En dos años conocí el aroma de la vida que consideraba robada, descubrí la potencia del latir de un corazón enamorado, también experimenté el poder y la energía de dos almas que se aman y el estallido de dos miradas que se funden en una sola.

Luego de dos años, y a pesar de que estamos separados, agradezco a Dios la oportunidad que me dio al colocarte en mi camino, de permitirme haber tenido la dicha de conocerte y brindarnos cosas increíbles.

Eres la más imperfecta, pero a la vez perfecta de todas las personas que habitan en el mundo. Gracias por ser como eres, gracias por estar allí, gracias por vivir, gracias por respirar, gracias por enseñarme a sentir deseos que para algunos están extintos pero que nosotros sabemos que están allí.

Es por eso que espero que estos dos años no se detengan acá, porque tanto tú como yo sabemos que hay cosas que simplemente no valen la pena que se nieguen.

...Hace dos años te conocí... esa noche descubrí que te quería solo un poquito, pero luego eso brotó como una cascada para poder decirte que...¡Te amo!


Esta canción apareció intempestivamente en el iPod y no sé por qué me recordó a Carolina...