Unos días atrás mi hermana y mi madre me preguntaban, - Gustavo, ¿qué te emociona a ti?-, esta interrogante surgió porque soy una persona a la que le es difícil expresar sus sentimientos, y en estos momentos de mi vida he estado un poco bajo en niveles de felicidad.

Antes de recibir respuesta, las dos se adelantaron a mis palabras y respondieron sin dudarlo, - A ti te emociona la música-. Ambas dieron en el clavo, para mi la música es uno de los motores que genera sensaciones en mi organismo, me traslada a lugares utópicos donde mi alma puede descansar y me acerca a personas que no están a mi lado.

Sin embargo, debo incluir entre mis generadores de emociones a dos partes fundamentales de mi existencia en estos momentos: mis ganas de escribir y una person@ que ya bajo ningún concepto está, pero sigue acompañándome en mi día a día (si esto es malo o bueno, no quiero discutirlo).

Estas dos últimas cosas han comenzado a unirse de una manera extraña. A través de mis letras logro evocar situaciones ficticias, perfectas y cercanas que me permiten materializar a esa person@. Ella, que me genera, generaba y generará emociones por doquier.

Sin duda eres mejor que la música.

Jamás podré sentir con la mejor nota ejecutada por Kurt Cobain en su guitarra, lo que el color de una puesta de sol oriental reflejado en tu piel me hizo sentir aquella tarde, cuando mis ojos cristalinos por unas lágrimas rebeldes se quedaron fijos en mi lugar utópico por más de cinco minutos mientras tu solo pensabas.