Imposible separación

Luego de haber quedado prendado por una belleza extraña, el hombre decidió alterar un poco sus costumbres y excederse en la ingesta de café para esperar que la mesera culminara su turno.

A medida que pedía una taza tras otra, iba buscando la manera de sacarle conversación a la chica, que al parecer disfrutaba de su trabajo porque se mostraba simpática y dicharachera. Así que al final de la jornada, tras una invitación a sentarse, accedió a quedarse hablando con el hombre, que se mostraba culto, amable, caballeroso y respetuoso, cuatro cualidades que no abundaban en los clientes de su día a día.

El café fue reemplazado por una cervezas de la despensa del local, poco a poco los dos fueron conociéndose superficialmente. Él alabó su mirada profunda y penetrante, mientras ella reía ante cada palabra extraña que decía su acompañante, minutos después de haberle tomado confianza lo bautizó como "el diccionario".

Ya entrada la madrugada, la chica estaba en la cama del desconocido. Ambos tenían una extraña conexión que les hizo recorrerse con los sentidos, se tocaron, se probaron, se acariciaron y se miraron acompañados por la oscuridad.

El hombre descubrió que aquellos senos pequeños tenían un sabor extraño, que eran apetecibles a pesar de ser pequeños, que la caída de las caderas no era tan imperceptible y que el cuerpo de la chica era una gloria completa, difícilmente podría matarla luego pero tendría que hacerlo.

Por su parte ella se dejaba llevar por las manos firmes de su acompañante, de vez en cuando ordenaba que hicieran una o tal cosa, a veces ella era la jefe en ese danzar de cuerpos.
Así estuvieron por más de dos horas, y llegado el momento de ser uno solo, la chica dijo que no podía hacerlo porque venía de una mala experiencia pasada. El hombre a pesar de este rechazo claro, no sintió deseos de acabar con aquella vida porque en el juego previo había descubierto algo totalmente indescriptible.

Ambos se durmieron, y al despertar el hombre pensó que era la hora de buscar el cuchillo y acabar con aquello, así la chica no sufriría porque estaba dormida y no sería tan terrible su muerte.
Sin embargo, al estar entregada a sus sueños mostraba una perfección pasmosa, curvas angelicales y un rostro iluminado por la fuente de la juventud.

- No, no puedo matarla, esta chica tiene algo especial dentro de sí y quisiera conocerla más, tal vez muera mañana, pasado o nunca-, él pensó estas palabras y decidió darle una nueva oportunidad a ese ángel, un ángel del que al parecer sería imposible separarse.