Ya son cuatro años de tu partida. Te confieso que inevitablemente el olvido está haciendo estragos y escasamente te recuerdo. Sin embargo, aquí estoy nuevamente para escribirte en la conmemoración de tu muerte. 

Puedo decirte que a pesar del olvido, hay cosas que aún permanecen allí, es cierto lo que dicen que existen recuerdos que son permanentes como un tatuaje.

¿Te acuerdas de aquella vez que en lugar de hacer tareas de la universidad nos pusimos a ver videos en Youtube?, o cuando comenzaste a inventar canciones de reggaeton donde el personaje principal era ¡Gus!.

Esas cosas nunca cambiarán y siempre estarán presentes en mi mente e imagino que a otras personas las impactaste de manera más profunda; creo que al final ese es el propósito de tener una vida, dejar una huella en los que nos rodean. 

Por tu parte hiciste muy bien ese papel, cumpliste tu rol entre los que han pasado a través de mi vida. Gracias por haber sido un compañero de estudios, de tontadas y para pasar el tiempo.

Espero que donde estés todo vaya bien para ti, que mires y protejas a los que te amaron y te quisieron. Por mi parte solo queda decirte que algún día nos volveremos a encontrar y que, el olvido a pesar que es inevitable, nunca podrá borrar la amistad que sé que tuvimos por un corto tiempo.