"Una persona puede cambiar de nombre, de calle, de cara…pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión"...
Está frase de la película argentina "El Secreto de sus ojos", que ganó el Oscar como mejor película extranjera en 2010, define perfectamente lo que trataré de explicar en este post.

De uno de los deportes que soy menos fanático es del fútbol, no compagino mucho con eso de estrategias, correr detrás de un balón y estar 90 minutos sobre un terreno de juego.
Sin embargo, no niego que me emocione al ver un Mundial, un juego entre el Real Madrid vs Barcelona, o algún otro encuentro interesante. A pesar de eso, confieso que nunca me compraría una camiseta vinotinto (venezolana) para honrar a mi país, sí lo sé, en ese sentido soy como diría Carolina, bastante "antipatriota".

No obstante, debo admitir que hay una nación que me hace admirarla por la pasión que fluye en las venas de cada uno de sus habitantes por este deporte: Argentina, el equipo de la camiseta albiceleste, del famoso "10" de Diego Armando Maradona, del Boca Juniors y del River Plate.
Para los argentinos el fútbol es vida, es religión, es creencia y es nación, es todo lo que representa a su país, es el honor de merecer una camiseta sin "manchar el potrero...el balón".

Para los que no estén de acuerdo conmigo, acá les dejo unos comerciales de Quilmes, el sponsor oficial del equipo nacional argentino y que, con cada video, hace que uno sienta "lo glorioso, lo groso" que podría significar ser de ese país y amar sus colores por sobre todas las cosas. Seguramente otros me tildarán de vendido, o me manden a vivir para allá, pero así es la vida, cada cabeza es un mundo.

Bendito - Quilmes



"Tanta gloria, tanto fútbol"


Dios le habla a los argentinos



Movistar - El tanque