Fue a visitarlo después de mucho tiempo, el chico que tanto la había querido la esperaba en silencio. Ella al verlo, le hizo señas para que la escuchara y sacó una carta que había querido escribir hace mucho. 
Él se mantuvo callado, mientras la hoja de papel se abría.

"Quisiera dedicarte esta carta, sé que siempre has querido una respuesta y ahora te la quiero dar. Quiero perdonarte, decirte que de nuevo tienes una oportunidad para entrar en mi corazón. 
Sé que no tuviste la culpa, que lo sucedido esa noche fue todo un error y que, aunque no supero el desengaño, te quiero de nuevo conmigo. Nada es igual, de verdad supiste conquistarme, es muy bonito que estuvieras siempre pendiente de mi y, sin duda, eso no es tan fácil de conseguir..." 

Una lagrima comenzó a correr por la mejilla de la chica,
- Por favor, dime algo, di que aceptas mis disculpas... 

Su llanto se desbordó, mientras doblaba la carta para colocarla con una rosa junto a la lápida de su chico, que había muerto por una extraña  enfermedad hereditaria que nunca pudo curarse. 

Mientras la chica caminaba hacia su automóvil, le pareció escuchar un susurro en el viento, unas palabras que siempre había usado para decirle que la quería. Dos consonantes repetidas que significaban "Te quiero".