Lo bueno del cine es que existen largometrajes que te hacen reflexionar, ese es el caso de "The Shawshank Redemption", una película basada en una novela corta de Stephen King. 
La trama se desarrolla en una prisión, donde los presos deben lidiar con un sin fin de traumas, pensamientos, problemas y tiempo de sobra para pensar. 

En una de las escenas, los dos personajes principales hablan de la esperanza; mientras uno dice que sin ella no se puede vivir porque es algo que jamás te podrán quitar y está dentro de ti; el otro se defiende argumentando que la esperanza lleva a una persona a la locura. 

Pues bien, en este momento creo que le daré la razón a ambos por igual. Cada día pierdo más, más y más la esperanza, eso me hace sentir vacío, sin ganas y como si me hubieran arrancado un trozo de mí.
Es duro cuando luchas contra una corriente tan fuerte, que te cansa, te agota, te hunde y te lleva a lo profundo, allí en ese lugar yace mi esperanza en estos momentos. 

Por otra parte, no dudo que la esperanza te puede llevar a la locura, gracias a esa esperanza que he perdido, pude hacer muchas cosas, me atreví a buscarla, a enviarle cosas muy importantes para mí e incluso, rememorando otra película muy buena, lloré en sus brazos pidiéndole que no se fuera, como la supuesta hija de Mel Gibson en "El Patriota" cuando le habla por primera vez. 

En fin, si me dieran a elegir entre vacío o locura, preferiría estar loco todos los días a esta sensación que ahora me embarga.