Dirección: Emir Kusturica
Países: Francia y España
Año: 2008
Intervenciones: Diego Armando Maradona, Emir Kusturica.

Desde Argentina a Nápoles, de Cuba a Barcelona, a través de su familia, de sus amigos de la infancia, compañeros de juego y líderes mundiales como Fidel Castro, "Maradona" dibuja la increíble historia de este ídolo. Emir Kusturica bucea en la vida de este hombre extraordinario, desde sus humildes orígenes a su fama mundial, del ascenso más espectacular a la caída más trágica.

Muchos deben saber quién es Diego Armando Maradona. Uno de los jugadores de fútbol más contradictorios de la historia: adorado por muchos y odiado por otros. 

El argentino que brilló con la albiceleste a finales de los 80 y principios de los 90, es retratado en el documental del director serbio Emir Kusturica. A través del lente de la cámara, se puede conocer el origen de un sueño mundialista, con un Maradona bastante chico que solo quiere ganar la Copa Mundial de Fútbol con la camiseta de su país. 

A partir de allí el espectador se adentra en la vida del argentino, para conocer la humildad de su primer hogar, donde a veces faltaba la comida a los ocho hermanos y el papá fingía tener dolor de estómago para que sobrara el alimento en la mesa.

Gracias a la constancia en el "potrero" -el terreno donde usualmente juegan los niños pobres-, "El Diez" pudo ascender en el balompié para convertirse en un Dios, gracias a esos dos goles que le anotó a Inglaterra después de la batalla por las Malvinas. 

También se puede conocer a la familia de Diego, a sus hijas, sus amigos más cercanos y a su esposa, que según Kusturica, confirma lo que dicen muchos: Detrás del éxito de un hombre está una gran mujer. 

Sin embargo no todo fueron éxitos, también en este documental se retrata el pesar de un Maradona que afirma que nadie sabe la culpa que tiene por dentro, "que aparentemente pueden verlo bien, pero que existen culpas que nunca podrán sanar". 

Las drogas signaron su perdición en el deporte, lo llevaron a lo más bajo de su vida y al borde de la muerte. No obstante, hoy en día miles de fanáticos aún lo adoran en la "Iglesia Maradoniana", visten con orgullo el 10 en la camiseta y sueñan con esos goles considerados como los mejores de la historia.