Nuevamente estás en tu cuarto celebrando el día de tu nacimiento. Quisieras retroceder el tiempo, hacerte joven en lugar de envejecer; vencer ese miedo que tienes de quedarte sola, evitar la muerte de tus seres queridos y descubrir la formula contra el inevitable destino de ser anciana, ese que podría dejarte sin memoria y sin sentimientos.

Justo en ese momento todo a tu alrededor comienza a temblar, observas el reloj y lentamente el minutero comienza a ir hacia atrás, ves pasar ante ti lo que hiciste minutos antes. Retrocedes dos semanas al momento en que estabas regresando de viaje y recordaste a tu exnovio planeando unas vacaciones decembrinas. La nostalgia y cierta tristeza estuvieron contigo.

Sigues retrocediendo, esta vez dos meses antes al lugar en donde él apareció frente a ti para pedirte perdón por millonésima vez por los errores cometidos, cuando te dijo que el espejo te engañaba al decir que estabas gorda, ese día lo odiaste porque no te hizo caso cuando le dijiste que no lo querías ver.
Sigues viendo todo lo ocurrido en el pasado, el tiempo pasa junto a ti como el aire que sopla cuando un carro rueda a gran velocidad. Los recuerdos hacen ondear tu cabello suavemente, mientras, el reloj sigue en su carrera imposible y te detienes para verte aquella vez que tus cachetes se enrojecieron como "un tomate" porque te envió un ramo sorpresa, incluso escuchas cuando te dijeron que tenias un nuevo admirador, por ese simple regalo quisiste abrazarlo nuevamente.

Estas cumpliendo tu sueño de volver atrás a los momentos del pasado, finalmente estas allí a donde querías llegar: dos años antes, acostada junto a él y los cuatro peluches saltando sobre tu pecho; parece que tuvieran vida, te miran llenos de alegría mientras una voz extraña canta el cumpleaños feliz y tus ojos se humedecen por las lágrimas; ¡Feliz cumpleaños... sopla las velitas!