Esa Noche Buena estaba pensando en la posibilidad de buscarla, tal vez por acercarse el fin de año ella deseara retomar un sentimiento que consideraba perdido pero que, sin embargo, tenía guardado en algún lugar de su cuerpo.

Comencé a escribir una carta en una hoja pequeña de papel y a medida que la pluma iba corriendo, la idea se iba perdiendo porque tenía miedo que me rechazara, que no acudiera a mi encuentro.

Al final arrugué la página, dejé la pluma a un lado y deseché todo en el bote de basura; hoy he decidido rescatar el mensaje que decía algo así:

"La próxima semana estaré en tu ciudad, ese lugar en donde pasaron tantas cosas y que podría servir como escenario para un nuevo comienzo. 
Llámame y tal vez podamos compartir un atardecer, un cena o simplemente hablar de esas cosas que debemos hablar y que a veces hasta creemos que solo pueden salir en el diván...</br>

Piénsalo y me avisas"....