En esta oportunidad te escribo con mil preguntas en la cabeza, no puedo negarte que el efecto que causas en mi es contradictorio; unos días pienso que eres tan bella como una de esas mujeres imposibles de alcanzar y en otras oportunidades me pareces horrorosa; creo que de eso se trata una relación; una serie de cuestionamientos y dudas que te llevan a un solo fin: tolerar los defectos, descubrir los detalles y alcanzar un todo, esa unión de elementos que desaten la pasión, la locura, la cordura y finalmente el amor.
Por eso que causas en mi, me he llegado a preguntar si podría llegar a quererte e incluso si pudiera tener tu permiso para tener la dicha de amarte, así como se aman un hombre y una mujer; no solo con el cuerpo sino con los cinco sentidos.

Primero quisiera enamorarme a través de la mirada, porque es cierto lo que muchos dicen que el enamoramiento empieza por los ojos; tu sencillez, el color de tu piel, el negro de tu cabello, hasta tu cuerpo un poco pasado de peso me resultan atractivos y fueron los primeros detalles que me lograron capturar. Por eso, aunque no lo sepas, siempre que tengo la oportunidad trato de desviar mi mirada hacia ti; para detallarte y decirte, si es que tengo la valentía, ¡que arreglada estás hoy!.

Después quiero llenarme de tu olor, esa suave fragancia que siempre tienes pegada a tu cuerpo. No sé como describirla: ¿un jardín, una montaña, una selva o un bosque?, me gustaría saber qué aroma es ese que me hace imaginar millones de cosas perfectas, ese aroma que traslada mi mente a un lugar feliz y al que solo quisiera ir contigo, con más nadie, solo tú y yo.

¿Y qué me dices de conquistarnos con el oído?... sí, lo sé; casi nunca tenemos la oportunidad de hablarnos y además yo soy un mudo irremediable, a través de mi escritura es que realmente sé cómo decir las cosas. Si pudiera, y tuviera el valor de dirigirte la palabra, te invitaría a sentarte junto a mi para contarte todos mis sueños, mis logros, mis temores, mi pasado, mi presente y mi futuro, incluso mis locuras podrían llegar a tus oídos para que me entendieras un poco más.

Para conocerte con el resto de los sentidos, sí necesitaría que me dieras al menos un chance. Escasamente he tenido la oportunidad de tocarte, me cuesta besarte en la mejilla y muy poco puedo estar cerca de ti. Sin embargo, por lo que he visto, tu piel debe ser muy suave, tu cuerpo debe ser divertido de palpar y tus rincones deben guardar mil y un secretos que están esperando para ser descubiertos por mis manos.

Luego me gustaría saborearte, no como un plato de pasta, o un caramelo o un refresco; quisiera probarte con un beso en los labios. Sin embargo, ya me estoy adelantando demasiado a la realidad y para cumplir con esto primero debo lograr conquistarte y que te des cuenta que nada es un juego, que simplemente, quiero tener la oportunidad de disfrutar lo que eres y de lo que muchos no se dan cuenta.