Como dijo el famoso Rubén Blades en su clásico "Pedro Navaja", la vida puede dar sorpresas; algunas inesperadas, desagradables, incomodas o las que te arrancan una sonrisa por ser placenteras y totalmente fuera de lugar. 

Podría calificar de "Sorpresa" descubrir en ella, detalles que me resultaban totalmente desconocidos. Puedo decir que tiene una hermosa voz, aunque solo la da a conocer cuando tiene la música a todo volumen para así "tapar" su miedo escénico. 

A pesar de ser como es, me resulta "sorpresivo" que en momentos tan sutiles como esos se deje llevar por una pena que la hace ver tan pequeña y frágil como una bebé, y sus ojos se entornen en dos puntos brillantes que no saben qué decir y su boca comience a hacer muecas que, luego de conocerla, pueden ser interpretadas como un marinero interpreta un mapa. 

La vida también me dio una sorpresa al permitirme observar algunas curvas de su cuerpo -no me refiero a sus senos, su trasero o sus piernas-, sino a un hombro pronunciado que resulta tan femenino como un vestido de novia; o su cuello al que provoca besar por toda la vida. Hay otros detalles que resultan distintos en ella; sus irrefrenables deseos de comer a toda hora golosinas (nutella), que hacen que su panza se abulte y se conviertan en un vientre pronunciado y suave para tocar.

Y por último tengo que dejar la sorpresa no menos importante. Uno de los detalles que más me interesó descubrir de ella fue la imaginación que tiene para escribir historias retorcidas, donde combina el amor, el erotismo y el miedo en una sola cosa. Debo decir que tiene buen gusto cultural, y eso lo demuestra al impresionarse por un museo o una buena foto. 

Puedo decir que sin duda, eres una sorpresa inesperada que puede llegar a cautivar, ya sea hablando en tu acento coloquial, en el capitalino o hasta en italiano. Razón tiene Rubén Blades; "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida"...