Fuente: La Patilla / AFP

Pienso que mucho se ha dicho de la muerte del "Cristo de los Pobres", "líder de América Latina", "Libertador del siglo XXI", "Arañero de Sabaneta" o simplemente como todos aprendimos a conocerlo el 2 de febrero de 1999; Presidente de la República de Venezuela; Hugo Rafael Chávez Frías. 

Finalmente y como le pasará a cualquiera que pisa esta tierra; porque para morirse solo hay que estar vivo; Chávez pasó a mejor vida como consecuencia de un cáncer que en su momento fue el secreto más guardado del Gobierno venezolano y hasta el día de hoy, poco se conoce de cómo apareció; dónde o al menos un parte médico oficial de verdad. 

Todos estos detalles ya son harto conocidos y no hay que redundar en ellos. El quid del asunto es que Chávez murió porque así es la vida y desde mi punto de vista; lo merecía como le tocó a Stalin el 5 de marzo de 1953, a Lina Ron el 5 de marzo de 2011 y tal vez a mi o alguno de ustedes algún 5 de marzo.

Pueden llorarlo como si fuera su propio padre, odiarlo como si fuera el propio diablo, borrarlo de su memoria como un mal recuerdo o solo quedarse callados, la única condición que pido es que piensen en la transición que viene y olvídense que el chavismo desaparecerá, América Latina no olvida y dudo que Venezuela lo haga. 

Solo visualicemos un futuro no muy lejano con un Chávez implantado en la conciencia de la gente como una idea que aún está naciendo y que lamentablemente, descalabró a una fracción opositora que tiene para cambiar el rumbo de la nación lo que yo tengo de escritor, así que mejor lo dejo hasta acá y a Chávez sembrado donde está, 

Paz a su cuerpo