Siendo un bebé, le pusieron una raqueta de juguete en la mano. Desde entonces, Agassi no ha hecho otra cosa que golpear pelotas de tenis. Su padre, obsesionado en convertirlo en un astro del deporte, construyó una máquina (el dragón) que disparaba 2.500 pelotas al día contra el pequeño Andre.

Escrita por el premio Pulitzer J. R. Moehringer, "Open" es la semblanza a corazón abierto de Andre Agassi, que en estas memorias se muestra tal como es: un hombre que debió enfrentarse a las presiones de su familia, de la fama, pero que siempre conservó el valor de la amistad y un sentido altruista de la vida. En esta cautivadora autobiografía, Agassi revela, con sentido del humor y ternura, una vida definida por la contradicción entre un destino impuesto y el anhelo por complacer a quienes lo han sacrificado todo por él. 

Andre Kirk Agassi hizo historia en el deporte blanco por su juego, sus 8 títulos de Grand Slam y sobre todo, por su manera de ser en la cancha, incluso, algunos periodistas deportivos especializados lo bautizaron como un punk rebelde que solo buscaba atención. 

Esta matriz de opinión se derrumba al leer su autobiografía llamada "Open", una buena analogía entre lo que significó para Agassi abrir las puertas de su vida a los lectores y llevarnos por toda su carrera tenística, una "profesión" que recorrió entre canchas y Abiertos de todo el mundo. 

Leer a Agassi en las 451 páginas del libro resultan una lección de vida, en un reflejo para muchos que dicen amar lo que hacen pero terminan cayendo en una relación de amor-odio difícil de explicar. 

Es incomprensible pasearse por "Open" y encontrarse con un exnúmero 1 del mundo insistiendo: Yo odio el tenis, no sé por qué lo hago. Andre con esa afirmación nos enseña una cruda verdad, mucha gente hace lo que hace para complacer a los demás; a los padres, a la familia, a los hermanos pero casi nunca lo hace por sí mismo. 

Unos años atrás escribí sobre el tenis, un deporte que a mi parecer es el mejor que puede existir. En su libro, Agassi lo confirma al describir lo que siente un jugador en la cancha. Es una batalla cuerpo a cuerpo, una guerra mental entre dos hombres que parecen boxeadores sin tocarse, cada drive, cada slice, cada ace es un puñetazo directo al contrario que no deja marcas visibles pero puede destrozar la estrategia del oponente. 

Andre nos enseña mucho de la vida gracias al tenis, a sus vivencias y a sus temores, unos temores que empezaron desde el primer momento que tomó una raqueta y que lo acompañaron hasta el día de su retiro, cuando aceptó que ya no podía luchar contra algo que odiaba pero que a la vez, le dio todo.

Video: Penúltimo juego de su carrera, 31 de agosto de 2006 en el Open de Estados Unidos contra el chipriota Marcos Baghgatis.