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Hoy (miércoles 7 de enero) sucedió un hecho que conmocionó al mundo. Un pequeño grupo de sujetos armados abrió fuego contra la sede del semanario francés Charlie Hebdo y, literalmente, masacró a 12 de sus trabajadores. 

En la mayoría de medios de comunicación y en redes sociales se difundieron las imágenes: dos hombres enmascarados descendiendo de un automóvil. Un policía herido en el piso. Pasos. Disparos. El policía ve al hombre que se aproxima. Disparo directo a la cabeza. El cuerpo inerte del efectivo policial. La paz se había roto. 

Fueron menos de 10 segundos que cambiaron todo para la sociedad francesa. La gente salió de manera espontánea a la calle a expresar su dolor pacificamente, a alzar portadas de periódicos y lápices en honor a 4 caricaturistas que fueron callados con la mejor forma que conocen los fanáticos radicales, las balas de un fusil. 

Conversé con dos amigos sobre lo que pasó en el Charlie Hebdo; un compañero de trabajo y la otra una amiga que se fue a vivir a Francia. El primero me dijo que "el fanatismo y la radicalización religiosa está tomando Europa, los Gobiernos no hacen nada para prever ataques que se ven venir, hacia medios y personas que a veces abusan de manera vulgar de la libertad de expresión para burlarse de cualquier cosa (en el caso de Charlie Hebdo, de Mahoma). La segunda solo alcanzó a darme información: "la gente está encendida en la calle, todo está lleno de personas con pancartas (en las principales plazas de París). 

Es cierto que los Gobiernos no hacen nada para frenar o atender posibles ataques terroristas, eso pasa en cualquier parte del mundo, el asunto es que es difícil justificar este tipo de actos tan solo impulsados por sentimientos de fanáticos, de gente que no ve más allá y solo actúa en base a una religión, a unas palabras enseñadas de generación en generación. Charlie Hebdo solo usó el arte de sus trabajadores para protestar, para expresarse sobre una problemática que está impactando gran parte de Medio Oriente, esa droga que está causando que a miles les corten la cabeza solo por el hecho de pensar o seguir a una deidad distinta. 

Creo que no está mal burlarse de Dios, la religión es una manera de ver la vida pero no debe aplicarse en todo sentido, solo está allí para ser interpretada y ser una herramienta, una guía. No debería ser la justificación para matar o agredir a otros. 

Es verdad que cada día mueren miles de desconocidos, de maneras brutales y la gente ni se entera. Puede parecer mediático pero Francia desde este miércoles no será la misma, Charlie Hebdo no será el mismo y seguramente, el fanátismo y el sentimiento de radicales irá en aumento. ¿Seguirá el mundo al revés? Quién sabe, lo triste es que seguramente en un futuro se repetirá nuevamente algo como lo de hoy y solo quede volver a escribir sobre ello.