Mi cuarto cada día resultaba más reducido. En las noches cada ruido inspiraba temor, las luces de los carros pasaban por la avenida formando sombras de animales míticos que me arrancaban en pedazos.

En mi cama estaban los destrozos de una vida pasada. Cabellos desperdigados sobre la sábana, manchas de relaciones sexuales que "acabaron" no tan bien, ropa que usé en momentos olvidados - un matrimonio, un divorcio, un funeral, un bautizo - y la bandeja con unas líneas de cocaína que me estaba esperando para abrirme la puerta al presente. 

Mareado traté de sentarme, coloqué todo sobre mis piernas y aspiré. Una, dos, tres, cuatro líneas detuvieron a las paredes que se cerraban sobre mí. Me cubrí con la sábana y salí a recorrer las calles.

La ciudad estaba arropada por la noche, las sombras solo se cortaban por las luces de las ventanas que se iban alejando a mi paso. La gente me flanqueaba como si no existiera, trataba de cruzar miradas pero sus caras eran borrosas. 

Sus rostros coronados por ojos de fuego y una sonrisa malvada. Todos se reían a mis espaldas, cada vez más fuerte a medida que me alejaba.

Corrí por las calles hasta llegar a un pequeño puente. Vi el horizonte, las luces de la costa y la luna en el fondo.

Quise atraparla, quise volar y salté. Finalmente fui libre. 

Inspirado por este video - Faded by Alan Walker