Hace 9 años inicié este blog preguntándome algo que parece simple, pero es una de las cuestiones que muchos hombres nos llevaremos a la tumba sin haber encontrado una respuesta clara: ¿qué piensan las mujeres?

Hoy, luego de tanta poesía, reflexiones de amor, relatos eróticos, cuentos infantiles, desahogos y numerosas letras, afirmo que la mente de una mujer es tan profunda como el laberinto del minotauro.

No tengo duda que una mujer es la representación fiel de la vida, del universo y de la creación. En esos cuerpos llenos de curvas también se esconden tentaciones, malicia, premeditación y orgullo.

La mujer es como el yin y el yan, una parte oculta y otra que se mantiene pública ante los demás. La mujer es el elemento de equilibrio para darle paz a los hombres pero también turbulencia.

Sumado a esto en pleno siglo XXI existen muchos debates sobre independencia, feminismo, igualdad, guerra de los sexos y una razón bastante simple: la mujer tiene los mismos derechos que el hombre.

Tengo dos puntos de vista al respecto. Sí es verdad que ellas merecen las mismas oportunidades, que incluso tienen una parte del cerebro tan desarrollada que se les hace fácil cualquier tarea a partir de ese sorprendente y misterioso sexto sentido, son capaces con palabras y sus manos de crear cosas que ningún hombre podría hacer, en fin, son una creación perfecta.

Sin embargo, también hay un detalle que no debemos olvidar bajo ningún concepto: todos al final somos y seremos animales. El instinto es algo tan primigenio como el big bang, el instinto mueve montañas y mueve las acciones.

Cuando se trata de parejas, de relaciones carnales o simplemente del simple acto de conocerse entre un hombre y una mujer actúa el instinto. Gracias a él las mujeres se perfuman, muestran sus curvas y se ponen coquetas cuando sienten que otra hembra entra en la competencia por su macho.

El instinto nunca debe ser olvidado. Por instinto un hombre es capaz de todo, de defender a la manada, de proteger a su hembra y de demostrar sus fortalezas más ocultas.

¿Qué piensan las mujeres? No creo saberlo, lo que sí sé es que aunque ellas lo nieguen son tan instintivas como animal pero tan cálidas y protectoras como una madre solo cuando ellas quieren, cuando lo desean y si eso les genera algún resultado provechoso.