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Hace unos cuatro años escribía sobre las putas, esas mujeres tan normales como la Virgen María, que bajo el manto de una verdadera dama esconden todos los misterios, triquiñuelas, argucias y mentiras para disfrutar de al menos dos hombres o más durante un largo período.


Como lo dije en aquella oportunidad, no considero que esté mal ser una puta. De hecho, pienso que son las mujeres más atractivas, poderosas y dominantes del reino animal, ¿por qué? porque saben cómo conseguir lo que quieren y el 99% de las veces se salen con la suya jugando una estrategia tan perfecta que harían quedar como un niño a Garry Kasparov
Eso de ser puta (Parte I)
En el fondo todos tenemos algo de puta, solo es cuestión de saber nuestro precio para vendernos al mejor postor. Ellas se desviven ante las palabras, otras ante lo material y algunas lo hacen por el simple placer de saber que tienen el control.

Por ese deseo de tenerlo todo, es que a veces terminan siendo un poco egoístas y yoistas, sin ánimo alguno de compartir sus experiencias o vivencias. Por mi lado, me encantaría saber qué pasa por la mente de una de ellas, que se abra (sin ánimos de verle el doble sentido a esa palabra) y que me cuente su vida.

Una puta extrovertida, sincera y abierta podría ser el individuo perfecto, ¿no lo creen así?