Siempre he admirado a las personas que son capaces de olvidar todo su pasado, incluso cambiar de cara a un futuro incierto. Es increíble cómo gente que ha tenido una esencia, una manera de ser o que está enganchada a algún vicio de un día para otro hace tabula rasa - borrón y cuenta nueva - y amanece siendo distinto.


Yo no soy de esos. Aunque he dado pasos agigantados para estar más allá del lugar donde me encontraba hace unos tres años, creo que aún sigo siendo el mismo de siempre. Aún sigo escuchando la misma música, todavía toco las mismas melodías en la guitarra y a veces me atrevo a recordar momentos que quisiera que volvieran.

No sé si sea por miedo al cambio, tal vez por cobardía, pero no puedo ser como los que pueden olvidar todo por lo que han pasado e incluso les tengo envidia sana.

Quisiera despertar una mañana con una nueva memoria, o que durante un sueño profundo alguien llegara y me dijera: - Gustavo, se ha concedido tu deseo, durante toda esta noche podrás seleccionar los recuerdos que quieras conservar -. Me encantaría esa idea, poder seleccionar con qué me quiero quedar y desechar lo demás.

Tal vez muchas cosas cambiarían o mi vida caería en un pozo profundo de quietud. ¿Será que aquellos que han cambiado se siente felices de verdad y no añoran lo que realmente eran?