bar nocturno

La calidez del lugar luchaba contra el frío que se filtraba desde el exterior a través de los vidrios rotos de las ventanas.


Las luces del ambiente se mezclaban con un olor penetrante a cigarro, alcohol y sudor de un grupo de gente que estaba sentada en una pequeña recepción, tan solo iluminada por un bombillo verde y un par de bocinas que hacía las veces de acompañamiento musical.

Algunas mujeres bailaban sobre las piernas de los hombres, otros solo fumaban y tomaban, mientras que dos parejas hacían cola en un mostrador para subir al segundo piso.

Fuimos directo a hacer la cola. No pude evitar sentir que todas las miradas se posaban en tus piernas, pero evité sentirme cohibido. Tú mientras tanto, me hacías conversación con cualquier detalle. Que si los cauchos de una bailarina, que había un olor extraño a "cosas ilegales" y que la cola avanzaba rápido.

Efectivamente, en cinco minutos ya estabamos en el segundo piso.