03 julio, 2019

Sin rabia no hay felicidad


La felicidad nunca debe ser total.¿Se imaginan si durante todo nuestra vida fuéramos completamente felices?

Como me decía un profesor, ¡terminaríamos suicidándonos al no hallarle sentido a nuestra existencia! Y es que según su teoría por eso en países de primer mundo la tasa de suicidios es tan alta, porque tienen días sumamente aburridos.

Debemos tratar de encontrar un ritmo de vida que sea como una montaña rusa, con tirabuzones, caídas, éxitos, sufrimientos y luego un momento feliz. Solo de ese modo aprenderemos a valorar lo que tenemos, agarrándole el gusto a lo que nos regala el momento.

Pienso que igual debe ser en el amor en pareja. Con momentos de odio, de amor, de sinceridad, de secretos, de infidelidad, de fidelidad, de risas, de malas caras, un ritmo vertiginoso de emociones que culmine en un solo objetivo: convivir.

Esa es la fórmula correcta, tratar de cambiarla o hacerla diferente solo nos llevará a la soledad, la añoranza y la nostalgia por algo que es utópico: lo perfecto no existe.




30 junio, 2019

Recuerdos


Sé que estaba a mi lado, lo juro. Veía su teléfono, se dio cuenta que ya estaba despierto, me miró y saludó con una sonrisa hermosa.

A pesar de que su cuerpo ya no lucía como aquellos días de primeros amores, me cautivó sobre manera tenerla tan cerca y perfecta. Toda ella me invitaba a la perversión.

Su cabello corto marrón y liso, su cuello, sus labios finos, sus senos redondos cubiertos por una fina franelilla negra, su vientre un poco abultado que se movía al ritmo de su respiración y unas piernas que parecían modeladas por Dios.

Comencé a tocarla, me encantaba la temperatura de su piel. A medida que pasaba mis dedos por su curvas, mi cuerpo de erizaba. Me sentía como si fuera a morir de amor, mis latidos se aceleraban y me perdí.

Me dejé llevar por ella. Entré al paraíso y allí me quedé. Al final la cama quedó vacía. Morí junto a su recuerdo.

12 junio, 2019

Promesas


Prometiste que todo estaría bien,
que si todo cambiaba podría ir mejor, 
no importaba quién era quién, 
solo teníamos que encontrar el amor

Prometiste ser mi amiga y cuidarme, 
en las buenas, en las malas, por qué no,
dijiste que podía llegar a amarme, 
solo hacía falta olvidar lo que nos pasó,

Prometiste quererlo, amarlo y adorarlo, 
sin olvidar que era parte de nuestras vidas,
hoy parece que has querido abandonarlo,
para dejar que cierren las heridas,

Prometiste, prometiste tantas cosas,
que hoy parecen tan solo un chiste,
porque así son las aventuras amorosas,
a veces derrumban todo lo que construiste.


26 mayo, 2019

Mi reflejo


El espejo frente a mi mostraba a alguien que no era yo. Sí era yo, pero no era. Me veía con maldad, con odio, acusándome por los errores cometidos.

Traté de hablar con él, pero mantenía su mirada de reproche. Cada vez que pronunciaba una palabra, se reía, reía de manera estridente.

No paraba de reír, podía ver sus dientes filosos, su garganta, el volumen de su risa hizo estallar el espejo.

Ya no era solo un reflejo, era de carne y hueso. Se abalanzó sobre mí, me mordía, me arañaba con sus uñas y me hizo pedazos.

Sentía como iba perdiendo la vida, canibalizado por mi reflejo. Al final morí, el espejo volvió a su sitio y mi cuerpo estaba aún allí.

Mi reflejo había destruido lo más importante, mi alma.

19 mayo, 2019

Magnetismo


Fue inevitable. Apenas me tocó, estallé. Pero no como cualquiera esperaría, derramando a mis futuros hijos sobre su cuerpo.

Sí, estallé. Pero en miles de pedazos de mi ser que quedaron esparcidos en el suelo. Ella estaba sorprendida, gritaba, pedía auxilio, pero lo que sucedió a continuación la dejó muda.

Aún había vida. Una mano comenzó a moverse. La otra también. Mi cabeza rodaba por el piso. Una pierna saltaba, mientras la otra se doblaba casi en U. 

Pero el magnetismo de su cuerpo pudo más. Cada parte de mi ser fueron hacia sus lugares prohibidos. Una mano a sus senos, la otra a sus nalgas y mi cabeza rodó hasta que la boca quedó sobre su vulva.

Era un baile de locura. Luego hubo un cambio perfectamente sincronizado. Mi pene saltaba, entrando y saliendo de su boca. Las manos pasaron a masturbarla y mi cabeza rebotaba entre sus senos.

Ella gemía. Se hacía el amor con mis órganos desmembrados. Uno, dos, tres orgasmos. La energía de su excitación hizo el milagro, mi cuerpo volvió a ser uno solo.

Desperté sudoroso, desnudo y desorientado. Ella solo sonreía, húmeda, inquieta y misteriosa.

15 mayo, 2019

Universos paralelos


En los últimos días he encontrado una nueva forma de meditación. Me dedico a ver cada luz de la ciudad en la noche. Dejo volar mi imaginación.

Miro el metro con sus pequeñas ventanas iluminadas entrando a la estación. Allí en un universo paralelo, estoy yo, con mi traje costoso, mi corbata medio desanudada, mi maletín de piel y mi teléfono en la mano diciéndole a mi esposa que voy en camino.

Me responde con un "te quiero" y un mensaje de los niños: el que tiene en su vientre y el gato, ese que nos ha acompañado por casi década y media. Luego me envía una foto lanzándome un beso; río con la luz de sus ojos.

Todo parece tan fácil.Tan perfecto. Pero vuelvo a mi realidad y estoy solo de nuevo en mi departamento. No dejo que la soledad me agobie. Un auto está entrando a la estación de servicio.

Soy yo nuevamente, pero un poco más adulto. Estoy dando una entrevista por teléfono, mi esposa está en el asiento del copiloto arrodillada viendo hacia atrás, le está haciendo caras a los niños que están cansados de la escuela.

Aunque sus risas interrumpen mi entrevista, no digo nada, ellos son mi felicidad. Tenemos dinero, una casa de dos pisos, una alberca con jardín para el perro y el gato, somos tan felices. Así debería ser la vida de todos.

La voz del entrevistador se va apagando, estoy otra vez en mi pequeño hogar observando la ciudad a oscuras. Enciendo un cigarrillo, paseo mis ojos por el edificio más cercano a mi ventana.

Una familia está cenando, se ven callados pero dedicados a su comida. En el piso de arriba, una pareja se está desvistiendo, bajan las cortinas, seguramente no quieren público. Sigo buscando y me detengo en un pequeño balcón.

Soy ese anciano que está acariciando a su gato, creo que él también me está viendo. Todas las demás luces de su casa están apagadas. Vivo solo. No hay más nadie en las habitaciones.

El anciano soy yo. Ese siempre será mi destino en todos los universos paralelos, observar la ciudad durante la noche imaginando mi juventud en el rostro de un muchacho asomado a la ventana.

13 mayo, 2019

¡Crack!


Era de esperarse. Salté por la ventana y todo fue tan rápido. 1. 2. 3. 4. 5 segundos. ¡Crack!

Mi cuerpo se quebró como un vaso de vidrio. Mi cráneo en pedazos. Tres fracturas en mi pierna. Dos en mis brazos. Mis costillas atravesaron mis pulmones como gelatina. Todos los huesos de mis brazos desaparecieron.

Pero hubo dolor y al instante paz. Mi alma fluía en la sangre que se derramaba por mis fracturas abiertas. Allí en ese líquido viscoso estaba yo. Como un río comencé a buscar un lugar por donde fluir. Una paramédico que socorría mi cuerpo muerto fue mi objetivo.

Entré por el espacio entre su piel y sus uñas. Recorrí sus venas, llegué a su corazón, para ligarme con su sangre. La fecundación fue rápida. Me adueñé de su sistema inmunológico, luego del nervioso. No sé si ella sabía que pasaba, pero pronto sus ojos fueron míos, sus manos también.

Lo había logrado. Tal como lo había planeado pude cambiar de cuerpo. La paramédico, ahora yo, se levantó diciendo que no había nada qué hacer. Me alejé del lugar, ahora iba a disfrutar de mi mente pero siendo mujer. 

10 mayo, 2019

El verdadero placer

Spencer Tunick en México

Sentía cada centímetro de su interior. Se movía al ritmo de sus gemidos. Yo solo la observaba, pensando en niños destrozados para evitar soltar mi semilla milagrosa. Pero era imposible, su danza era particularmente imposible de seguir tolerando.

Frente a mí esperaba la explosión. No pude evitarlo, lo que la mayoría de las veces iba a parar a la baldosa de la ducha, esta vez fue directo a sus senos. El cansancio de haber culminado me venció, me dormí.

Los gritos me despertaron. No entendía qué pasaba, solo sé que mi líquido creador de vida había reaccionado extrañamente, estaba derritiendo el cuerpo de mi amante. Podía ver como ya tenía huecos alrededor de sus pezones, su vientre, sus manos, era un canibalismo sexual.

Las gotas de mi semen iban creciendo en tamaño a medida que el cuerpo de ella desaparecía. Mis espermatozoides se alimentaban de piel. No pasó ni media hora cuando mi mujer desapareció, entre gritos de ayuda, sangre, fluidos y mi mirada mezclada entre terror y fascinación ante ese acto de creación.

Miré y allí estaban, cada espermatozoide se había convertido en mi amante. Eran millones de ella. Todas con cara de perversión, de deseo, de ganas. Se abalanzaron sobre mi cuerpo. Comenzaba el verdadero placer.