17 junio, 2018

Lluvia blanca


¿Se acuerdan del T-100? el exterminador asesino de "Terminator 2", bueno así estaba yo. Desecho en millones de pedazos flotando en el aire. No conseguía estar unido, quería formar algo pero no podía.

Millones de burbujas con mis neuronas, otras dos con mis brazos, veinte contenían los dedos de mis pies y las manos, en fin, era un rompecabezas humano vagando sin ritmo ni intención.

No entiendo cómo ni por qué sucedió. Pero un día, sin motivo, dos de esas burbujas comenzaron a tener sexo. Fue una unión salvaje. 

A pesar de no tener género ni órganos reproductores, se estaban pegando, se acariciaban, gemían, se rozaban hasta alcanzar el Nirvana, una sensación tan poderosa que hizo que se fundieran en una burbuja más grande. 

Tan placentero fue el resultado, que las otras burbujas comenzaron también un baile erótico. Pero no eran solo parejas, sino tríos, cuarteros, orgías enteras que llevaban un ritmo frenético liberando energía y creando partes de mí más grandes. 

Tras un proceso de creación sexual ya mis dos mitades estaban formadas. Mi tronco con mis manos, vientre, cabeza, cabello, cara, ojos, ombligo y en otro lugar, mis piernas, genitales, pies, muslos, etc.

Asumí que para terminar de ser uno solo tenía que amarme a mí mismo. La parte donde estaba mi boca, comenzó a hacerme una autofelación, hasta excitarme por completo. 

Ya sentía cierta energía. Luego mis dos manos comenzaron a masturbarme, frenéticamente hasta que una lluvia blanca, como pega, salió de mi cuerpo. 

Ese líquido viscoso fue el que terminó de unirme, de fijarme en un solo individuo. El sexo, el placer, había sido la causa de mi creación y luego de allí, decidí que desde ese día tendría que alcanzar el climax para poder sobrevivir y mantener mi cuerpo en una solo entidad. 

15 junio, 2018

La gabardina (II)


Cuatro horas después de robarme su gabardina, recibí la llamada que estaba esperando. Su voz se notaba nerviosa, cansada y un poco desesperada.

Me dijo que saliera en 30 minutos y pasara a buscarla por su oficina. No esperé el tiempo que me pidió y fui al mismo edificio donde había estado unas horas antes.

Arropado por la penumbra la seguí, ahora iba vestida con unos jeans y una franela que parecía de dormir. Me desvié hacia el punto de encuentro y esperé tranquilo. Unos cinco minutos después mi novia tocaba la ventanilla del auto, entró y sin saludarme me dijo que arrancara.

Estaba metida en su mente, probablemente esperando a que yo le preguntara por qué iba vestida así, pero tendría que explicarme todo cuando llegaramos a casa.

Solo me atreví a detallar su pecho, que por el frío de la noche dejaba marcar sus pezones debajo de la franela vieja.

- ¿Tienes frío? - ella soló inclinó su cabeza para afirmar. ¡Tranquila, en casa tendrás calor!, le respondí.


12 junio, 2018

Sense8: el poder de uno reside en el otro


Sense8 es una de esas series que impactan al público con cada mínimo detalle, evitando dejar cosas al azar e imprimiendo preciosismo en cada escena.

Producida por Netflix y creada, escrita y dirigida por las Hermanas Wachowski la  trama gira alrededor de ocho desconocidos, cada uno de una parte diferente del mundo, que de repente se conectan mental y emocionalmente y son capaces de sentir, ver y escuchar lo mismo que el otro.

Con dos temporadas y un capítulo final de 2 horas y media, la serie logró captar a millones de fanáticos que se vieron identificados con temas que hoy en día son bandera de lucha para distintos grupos sociales: la identidad de género, la religión, el sexo, el racismo, la política. 

El valor de Sense8 no solo radica en su trama perfectamente armada alrededor de temas que otrora fueron tabú - y que aún lo siguen siendo - sino en cómo ocho personas tan distintas pero unidas por un profundo amor y hermandad pueden lograr derribar todas las barreras sociales para un objetivo único: ser felices y vivir en armonía. 

Vale la pena prestar atención a todo el conjunto audiovisual de la serie. Desde el intro, que es una fiesta colorida que recopila los lugares más hermosos del planeta y cada una de sus culturas hasta el soundtrack que destaca con melodías ambientales y new age como las de Above and Beyond. 

La serie debió tener más temporadas aunque logra su cometido y deja abierta la puerta para debate de temas que hasta hoy, muchos se niegan a aceptar o debatir. 

08 junio, 2018

Un mundo de fantasía


"Para algunos niños, la fantasía es el único camino para escapar de la realidad"

Hay niños en todo el mundo que no deberían estar viviendo las atrocidades que cada día se ven a través de noticieros, en las calles, en imágenes o en películas.

Las guerras, sobre todo en Medio Oriente, causan millones de familias desplazadas que terminan en campos de refugiados que se convierten en un minúsculo planeta para miles de infantes.

Esos niños ven su vida reducida a una tienda de campaña, a la falta de servicios básicos y a perder, de cierto modo, su infancia. Por eso, es que a veces, el mejor remedio para enfrentar esa realidad puede ser jugar en medio de fantasías o dejar que la creatividad corra por todos los lugares.

Ese es el punto del comercial de War Child, una organización que busca crear conciencia sobre los niños afectados por la guerra.

El protagonista del video, Kadar* de 8 años, es feliz al ser acompañado en su vida cotidiana por Batman, que lo ayuda a cargar agua, le canta, juega con él y practicamente lo arrulla.

El final del video es hermoso. Nos enseña que a veces ante tanta calamidad y penurias, tal vez deberíamos agregar un poquito de fantasía a nuestras vidas para convertir un momento trágico en algo bonito y llevadero.

Acá pueden ver también el detrás de cámaras de este ad

06 junio, 2018

Destino escrito


Si todo hubiera sido distinto tal vez no tendrías que andar de taxi en taxi, de aeropuerto en aeropuerto salvo en esos momentos en que sintieras soledad y yo te acompañara a visitar a tu familia.

A esa casa donde leíamos libros llevando brisa en el pasillo, donde le dabamos de comer a los peludos callejeros y en la que, por primera vez, comí varios platillos de tu región.

Si todo hubiera sido distinto tal vez en este instante no estarías esperando un avión, sino acostada en el mueble viendo cómo trabajo mientras iniciabas una guerra a muerte con el sueño, manoteando a los zancudos y jugando con tu cabello.

Yo al final caería enamorado por la imagen y me dedicaría a verte dormir, a sonreír a imaginar tantas cosas que no me alcanzarían las letras para describirlas.

Si todo hubiera sido distinto tal vez estaríamos igual que hoy, tú por tu lado, yo por el mío. Peleando cada vez que podemos, tratando de no hablar para no caer en la monotonía e intentado aparentar ser tan desconocidos como se pueda.

Es que a ciencia cierta tu voluntad, tus grandes deseos de llevarme la contraria y tus infinitas ganas de evitar darme la razón son más fuertes que cualquier destino escrito, por eso si todo hubiera sido distinto nada habría terminado bien.


03 junio, 2018

El elegido


Trataba de dormir pero algo me molestaba. Me sentía observado, la presión de tener unos ojos encima me mataba. Miré por la ventana y allí estaba, era una gran masa negra con miles de faros apuntándome directamente.

De esa gran masa surgió una gran boca, como la de un tiburón, miles de dientes querían destrozarme pero solo sentí un suave empujón hacia esas grandes fauces. Aunque sabía que era abducido sin escapatoria a lo incierto, no quería defenderme. Dentro de esa gran obscuridad, solo había silencio y millones de puertas.

Cada una tenía etiquetas con nombres, fechas y fotos que me resultaban familiares. Eran momentos que no quería recordar. La fecha en que murió un ser querido, el nombre de esa novia que giró mi vida en 180°, la foto del reloj que me regalaron un cumpleaños y que un amigo de lo ajeno me robó, demasiados detalles dolorosos que me herían como agujas.

No quería entrar, no quería entrar, pero la curiosidad mató al gato. En la primera puerta sufrí, sufrí demasiado al revivir ese momento. Al salir, noté que me faltaba un brazo. Luego crucé otra puerta, grite, lloré y en medio de la desesperación perdí una pierna. No me podía detener, era un proceso perfecto de autodestrucción.

Al atravesar todas las puertas y perder cada parte de mí, solo quedó una de mis neuronas flotando en ese espacio oscuro. No sé cómo ni por qué, pero ocurrió un Big Bang que convirtió a esa pequeña neurona en un planeta, en un gran mundo para habitar. Allí comenzaron a vivir miles de millones de copias mías.

Vivían, se reproducían sin sentido hasta que un día, sin razón aparente, comenzaron a matarse entre sí. Se mataban como un virus. Al final, solo quedó el Elegido. Una de mis copias había sobrevivido para repetir el ciclo infinitamente y consumirse en mis miedos, en esos miedos que me persiguen cada noche atrapados en una gran masa negra, oscura y monstruosamente infinita.

01 junio, 2018

Planes


No sé si sea mala suerte, falta de voluntad o simplemente una combinación de ambos factores, pero casi nunca lo que he planeado para mi vida se ha dado en el momento oportuno,

Aunque suene a cliché, definitivamente creo que el universo conspira para colocarnos en algún lugar de este tablero de ajedrez a su antojo.

Sería bueno poder ser dueños de nuestras vidas, pero cómo se logra eso, si al final, la decisión más definitiva de todas: morir, depende de casualidades, destino o designios de Dios. 

27 mayo, 2018

En el ciclo



Busqué las opciones más realistas, pero ninguna me convencía. Por eso decidí que lo mejor era despertar y seguir con mi vida rutinaria. Me bañé, me vestí y salí a la calle.

Las mismas caras, los mismos sonidos, las mismas calles, los mismos lugares. Llegué a mi destino, el mismo vigilante en la puerta, el mismo saludo y los mismos compañeros de trabajo.

El mismo ritmo por ocho horas. Las mismas teclas que marcaba día tras día para enviar un mensaje que permanecía igual.

Mirar a la misma chica que pasaba por el mismo pasillo. Su misma cabellera, sus mismos ojos, su mismo color de piel, su mismo olor y mi mismo interés por ella.

Luego de ocho horas de trabajo, el mismo recorrido por el que vine pero al revés. Incluso si me esforzaba, reconocía a los mismos individuos con los que me topé cuando iba a la oficina.

Todo parecía un reloj. Todo perfectamente coordinado. Que difícil era vivir dentro de una caja ajustada a un ritmo, unos elementos y a una igualdad perfecta. ¿Cómo sería salir de allí?