En los últimos meses mi vida ha cambiado, afectada tanto por los mandatos del destino como los del corazón. Además, me encuentro en una etapa de lucha interna donde trato de dar lo mejor de mí para cambiar y lograr ganarme de nuevo la confianza de las personas que en algún momento decepcione, y sembrar en mi forma de ser esa seguridad que siempre me ha faltado, para llevar a cabo lo que deseo o lo que me impone el pasar de los días.

Puedo decir que es duro, enfrentarse a una realidad donde los sueños son difíciles de cumplir, y donde los sentimientos más puros se ven truncados por barreras, errores y malentendidos que no se pueden controlar, o simplemente por cuestiones que parece estuvieran escritas, e intentar lograr que esos sentimientos salgan a flote y que a través de ellos se logre algo, pero es difícil darse cuenta con el correr de las horas que todo esta estancado, y que simplemente no hay respuesta a algo que llevas por dentro, por eso pienso que solo tengo que esperar o olvidar, esa es la pregunta que abarca mis pensamientos día a día.

Recientemente perdí una parte importante de mi entorno, de una manera tan brutal que aún me impacta, pero lo que mas duele de todo eso por lo que pasé es que nunca pude demostrarle a ese individuo cuanto lo apreciaba o el papel que jugaba en el engranaje de cada uno de mis días, porque la vida se encargó de eliminarlo en cuestión de horas, dejando palabras en mi boca que ahora simplemente no se como hacérselas llegar.

Hoy lucho por tratar de ser mejor aunque la frustración recorra mis venas, buscando una salida a todo esto que invade mi mente, tan solo te puedo decir que “no niegues lo que sientes y que si en algún momento ves la oportunidad de decirle a ese alguien cuanto lo amas o quieres, déjaselo saber porque simplemente no sabes cuando no estará más a tu lado, y tu corazón quede lleno de sentimientos que jamás podrás sembrar en el alma de ese ser”


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