Dirección y guion: Eric Toledano y Olivier Nakache. 
País: Francia. 
Año: 2011. 
Duración: 115 min. 
Interpretación: François Cluzet (Philippe),Omar Sy (Driss), Audrey Fleurot (Magalie), Anne Le Ny (Yvonne), Clotilde Mollet (Marcelle), Alba Gaïa Bellugi (Elisa), Cyril Mendy (Adama), Christian Ameri (Albert). 
Música: Ludovico Einaudi. 

Tras un accidente de parapente, Philippe, un rico aristócrata, contrata a Driss como asistente y cuidador, un joven procedente de un barrio de viviendas públicas que ha salido recientemente de prisión —en otras palabras, la persona menos indicada para el trabajo—. Juntos van a mezclar a Vivaldi y “Earth, Wind & Fire”, la dicción elegante y la jerga callejera, los trajes y los pantalones informalesl. Dos mundos van a chocar y van a tener que entenderse mutuamente para dar lugar a una amistad tan demencial, cómica y sólida como inesperada, una relación singular que genera energía y los hace… ¡intocables! 

El largometraje francés de 2011, Intouchables (conocida como Amigos Inseparables en América Latina), involucra al público en una relación de amistad dispar entre Phillipe, un paciente parapléjico, y Driss, un joven sin experiencia contratado para darle los cuidados que necesita. 

Desde el inicio, con las notas de la banda sonora del piano del músico clásico contemporaneo, Ludovico Einaudi; la película se enmarca en una hermosa fotografía de las noches de París llena de carros lujosos, calles iluminadas de tonos amarillos y los sonidos nocturnos, un ambiente donde se desarrollarán los momentos más importantes de los protagonistas y confesarán sus miedos, sueños y secretos; para comenzar así una relación profunda de amistad. 

La historia plasmada en “Intouchables”, basada en hechos reales, muestra no solo el sufrimiento por el que pasa una persona prácticamente paralizada en su totalidad, sino los deseos que guarda y las ganas que aún tiene de vivir y gozar de la vida. Ese es el caso de Phillipe, quien al lado de su cuidador descubre las bondades del mundo que aún existen para él. 

Esta obra, que se convirtió en la más taquillera de la cinematografía francesa apenas a dos semanas de su estreno, le permite a los espectadores reflexionar acerca de la vida de un enfermo con estas condiciones y cómo ayudarlos, no solo desde el punto de vista médico sino humanitario, tratándolos primero como personas que aún desean, viven, sienten y padecen; y necesitan de algún modo salir de la postración para conocer el mundo desde otro punto de vista.