13 ene. 2017

...El milagro de Dios...


¿Por qué no me hablas?, le preguntó mientras esperaban un taxi para comenzar el día.

Ambos estaban sentados en la parada más cercana a su casa. La gente comenzaba a rodearlos, los automóviles iniciaban su correr diario de acá para allá, y de allá para acá, escoltados por autobuses que transportaban más smog, ruido y desorden que pasajeros.

Él, meditando ante aquella pregunta, observaba el sol que ya comenzaba a nacer detrás del horizonte y practicamente lo estaba dejando ciego tapado por una cortina de color naranja, casi morado.

Sin mirarla, le explicó el porqué de su silencio.

"Sabes que anoche, al llegar de nuestras actividades y después de hacer todo lo rutinario del hogar - que a veces resulta muy pequeño, pero que todos los días me parece acogedor - estaba demasiado estresado, lleno de pensamientos tristes y un peso que no se me ha ido en años.

Sin embargo, cuando pasé al baño para lavarme la cara, te vi sobre la cama y de repente mi vida, justo en ese momento, tuvo ese amanecer que he estado esperando desde hace mucho tiempo, tan solo verte me cambió el ánimo y me inyectó alegría.

Estabas acostada, tu cara de cansancio te había quitado varios años de juventud y simplemente jugabas sin razón alguna con tu teléfono, quise llenarte de besos en ese mismo instante pero me detuve para detallarte mejor, disfrutar de ese milagro de Dios. 

Tu cuerpo solo estaba tapado por dos diminutas prendas intimas de color negro,  típico en ti. Aunque a medida que te observaba, tú pedías que te dejara de ver porque estabas gorda, a mí me parecías perfecta. 

Las curvas de tu trasero, tu vientre, tu espalda coronada por algunos lunares, y tus senos que juguetones se habían casi escapado del brassiere, iluminaban el lugar. Parecías una escultura de Miguel Ángel, para recorrerla de arriba a abajo y de abajo hacia arriba. 

Cada una de tus colinas albergaban un poquito de mis fantasías, de mis deseos y de mis sueños dorados, en tu cuerpo podría perderme para luego descubrirme nuevamente de las formas más tiernas, menos pensadas y más salvajes. 

Me impresionaron tus formas, tu cara y toda tú, estabas como recién salida de una película en la que eras protagonista y en la que te adueñabas de todo, de mis ojos, de mis pensamientos, de mis ideas, de mi futuro y de mi pasado. 

Quise guardar ese momento, saqué mi móvil para tomarte una foto y conservarlo para la eternidad. Cuando traté de enfocarte, para hacer clic a la cámara, ya no estabas. Te busqué por toda la habitación, dentro del closet, en el aroma de mi ropa, en la de tus prendas que dejaste atrás, incluso debajo de la cama, pero ya te habías ido.

Di un paso atrás, cerré la puerta y volví a mi rutina".

Él, mientras se montaba en el taxi vio el banco desolado donde había estado esperando por más de una hora, y recordó que allí, en ese lugar se habían mirado con deseo por primera vez y por razones del destino, en ese mismo sitio ella había tomado un autobús para desaparecer de su vida y nunca más buscarlo, hablarle o tratar de encontrarlo.

2 ene. 2017

...No hay vuelta atrás...


Creo que toda mi vida he estado caminando sobre un puente de cristal, infinito y cubierto por una niebla espesa.

Hace 28 años di un paso hacia ese puente. El camino ha sido demasiado largo, demasiado pesado en algunas oportunidades, la brisa empuja mi cuerpo hacia los lados y a veces, la lluvia me ha hecho resbalar.

No hay vuelta atrás. Sigo hacia adelante contra todo obstáculo. Al disiparse la neblina, en el fondo del precipicio veo ciudades, gente deambulando de acá para allá, veo las aves volar e incluso el sol que los ilumina.

Camino sobre todos ellos. En el horizonte, al final de esa lámina de cristal que ha sido mi piso desde que nací, veo gente que me espera y me hace señas para que siga a mi destino.

No hay vuelta atrás. Muchos me han tomado de la mano para acompañarme, pero sin darme razones, me han dejado y han regresado por donde vinieron. A veces veo hacia atrás, intentando recordarlos o verlos, pero nadie está allí. Camino solo.

Cuando estoy muy cansado, no sé si mi mente me juega una mala pasada pero veo que el puente se estira hacia adelante y no tiene fin, parece infinito. Pero sigo caminando, aunque mis pies duelan y nadie me acompañe. No hay vuelta atrás.

Ideas escritas mientras escuchaba "On the turning away" de Pink Floyd

29 dic. 2016

...Poesía de notas musicales...


MI - entras trato de pensar en ti,
LA - razón comienza a desvanecerse, 
RE - cordando tu cuerpo y tu piel,
SOL - tando risas de amor en éxtasis,
SI- ntiendo mis manos moldeando tus curvas,
mi- rando el ocaso desaparecerse.

mi - llones de recuerdos me invaden,
SI - guiendo el susurro de tus palabras,
SOL - a ahora quisieras estar, 
RE - tratando una vida marcada por el pasado,
LA - rga, indomable y tranquila,
MI - nada de aventuras atrapadas. 

27 dic. 2016

...Unos van, otros vienen...


Siempre he sido una persona de apegos, soy especialista cuando se trata en aferrarse a un hilo de esperanza o a una luz al final del túnel para trazar la ruta a una vida mejor. 

Admito que en mis 32 años de vida mi madre ha tenido razón en muchas cosas, en una especialmente: "es que nunca terminas de cerrar ciclos o ponerle fin a algo".

Sí, en los temas que me impactan en lo más profundo o que se relacionan a sentimientos primigenios - odio, amor, cariño, etc - no puedo cortar lazos, simplemente soy como una barca que flota y va al ritmo de la marea. 

Confieso que aún guardo aquel perro amarillo de peluche que ha pasado de mano en mano en la familia, y probablemente tenga más de 50 años. Aún conservo las metras con las que jugaba en bachillerato, tengo franelas que otros amores me regalaron y no soy capaz de borrar nada que haya escrito en "vidas" anteriores. 

En otras oportunidades, cuando considero que ya no puedo más, que ya lo di todo y no encontré lo que buscaba, de un día para otro decido cortar todo lazo y listo, doy por terminado ese episodio. Seguramente alguien de los que lee este blog vivió en carne propia lo que estoy diciendo. 

Cuento todo esto porque en estos momentos, por cuestiones de situación país, en mi entorno hay muchas cosas que me están forzando a cerrar ciclos, a ver más allá y mirar hacia un futuro un poco incierto en todos los aspectos. 

Es triste cuando te enteras que personas muy cercanas a ti, después de convivir una vida entera a tu lado, deciden irse para buscar algo más confortable en otro lugar. Eso no lo critico, más bien lo aplaudo, porque han sido más valientes que yo. 

Lo que sí critico y me quejo, es por esos individuos que también han estado a mi lado, y por una razón u otra se niegan a ser felices con lo que tienen, demostrar un poco de alegría y escurrirse de mi día a día como si fueran unas gotas de agua que corren por mis dedos.

Sé que es penoso cuando unos se van, cuando otros se quedan pero tienen la mente en otro lugar. Lo que espero es que en algún momento, esos que lleguen o que retornen a la normalidad, se queden para siempre. 

23 dic. 2016

...Un amor que no volvió...


La noche caía fría sobre la ciudad. Las pocas luces que iluminaban las avenidas, resaltaban en los vidrios empañados de los vehículos que pasaban a mi lado, las caras de sus pasajeros eran largas, pensativas y recordando un pasado que nunca volvería.

Yo, absorto en el semáforo miraba a través del parabrisas las siluetas que se difuminaban en muchos puntos que confundían mi mirada, mientras en la acera y sin darse cuenta que yo la perseguía, ella caminaba despacio hundida en sus pensamientos.

Minutos antes había salido de casa como era costumbre, enfundada en un largo abrigo negro pegado al cuerpo, botines de tacón que estilizaban aún más sus piernas casi perfectas y una bufanda para combatir el frío.

Seguí sus pasos unas cuantas cuadras hasta que observé que se montaba en un carro que la esperaba en una esquina, no pude ver lo que sucedía dentro pero rápidamente emprendieron la marcha.
A los 15 minutos ya habían aparcado en un famoso hotel de la capital, como ella me había dicho antes durante una noche de confesiones, sus amantes "nunca la llevaban a un matadero u hotel de mala muerte". Estacioné fuera y abrí un libro. Probablemente la espera sería larga.

Fueron una, dos, tres, cuatro horas en las que mi mente no dejaba de recrear lo que le estarían haciendo. Probablemente la lanzó a la cama y la encerró entre sus piernas, siendo un verdugo con su virilidad mientras ella fingía querer escapar. La despojó de su ropa lentamente y admiró el paisaje de curvas y lunares, esos que usó para enamorarme a mí también y seguramente, como yo, los besó uno a uno.

Mientras las letras de mi libro saltaban frente a mis ojos, en aquella habitación ocurrían mordidas, besos, cuatro manos danzando. Los senos de ella, sus piernas recibiendo penetraciones fuera y dentro. Ella sobre él, con sus caderas a un ritmo desenfrenado.

Sabía que estaban cercanas las cuatro horas, ese tiempo que ella usaba para liberarse de su rutinaria vida y alejarse de mi para disfrutar de sus placeres ocultos. Por eso, imaginé que como ya ambos estaban a punto de acabar con todo, él se aferró a su cuerpo, presionando sus pezones. Disfrutó poseerla porque sabría que lo haría en todas las maneras posibles y para siempre.

Salieron del hotel, como siempre, él en su carro y unos minutos después ella caminaba hacia una cabina telefónica. Noté en su andar la excitación de la mujer recién amada, y más adelante descubriría que esa noche las sorpresas no terminaban, pues debajo de su vestimenta únicamente había dos pequeñas piezas de lencería negra que apenas cubrían sus insinuantes curvas, todo lo demás se lo había dejado a su amante de recuerdo.

Como era de esperarse, mi teléfono estaba sonando. Era mi mujer, que llamaba para que la pasara buscando porque ya su reunión de trabajo había terminado.

Colgué, esperé que se fuera de la cabina telefónica y fui lentamente al lugar donde habíamos acordado.

Unos minutos después ya estaba en el carro, absorta en el teléfono mientras yo la miraba de reojo. Seguramente por el batir de sus hormonas o ganas de reavivar las llamas de la sesión sexual anterior, quiso jugar conmigo.

Se quitó el abrigo, vi su hermoso cuerpo solo cubierto por un conjunto de lencería de encaje negro. En mi mente me convertí en unas manos buscando sus senos, como un cazador que conoce a la perfección cada zona, cada escondite.

Quería que fuera conmigo como con su amante. Imaginaba que se sentía muy excitada, que buscaba saltar sobre mí y seguir portándose muy mal.

En mi imaginación mi mano derecha estaba dentro de su panty, explorando, tentando. Estaba bastante mojada, eso la excitaba. Con mi mano llena de fluidos acaricié sus senos, su abdomen. Estacioné en una zona solitaria, para arrimar mi cuerpo contra el suyo y busqué su feminidad, la descubrí húmeda y ávida de placer, así que le di lo que ella pedía a gritos sin siquiera pronunciar una palabra. Introduje mis dedos una y otra vez con violencia, con desenfreno, mientras ella jadeaba, se estremecía y movía sus caderas para que entrara dentro de sí mucho mejor.

Rápidamente volví a la realidad. Ella seguía en su teléfono, así que no se dio cuenta cuando saqué el arma y le disparé. Una, dos, tres, cuatro veces.

Pude ver el brillo de las balas atravesando su cuerpo, ella alcanzó a verme mientras en su mirada se escapaba su vida y en sus heridas, su sangre corría diluida junto a los fluidos de su amante. Le di un beso, la abracé y salí del carro, llorando de alegría y de pesar por un amor que nunca más volvería a mí.

24 nov. 2016

…Existir sin existir…

He crecido en la era digital. Desde muy niño pude interactuar con una computadora personal, me dediqué a conocerlas, a trabajar con ellas y lamentablemente, las convertí en mi ventana hacia el mundo en todos los sentidos.

Hoy puedo decir, sin ánimos de caer en polémica, que tristemente son un arma de doble filo. La era digital te enseña lo mejor y lo peor de la gente: por una parte, te puede dar todas las herramientas para ser "sociable", pero por el otro te aísla de tal manera que te sientes caminando en las sombras, observando el silencio sepulcral de los que te rodean, a tal punto, de ser ignorado.

Ser ignorado por alguien es que te condenen a un plano oscuro, a estar muerto en vida, a querer gritar sin tener voz, a existir sin existir. 

El ignorado se siente como una planta, una planta que recibe sol, respira y recibe agua a través de pequeños huecos. Sin embargo, esa planta está condenada a morir lentamente.

Las migajas no son suficientes, así esa planta reciba agua, sol y tenga tierra, el tiempo la irá destruyendo porque le falta algo más. Le falta atención, cariño y un poco de tacto.


Ser ignorado es exactamente eso, esperar por un final que llega tan lento como la muerte misma.  

21 nov. 2016

...¿Por qué lloro al ver Forrest Gump?...


"La vida es como una caja de bombones", de esa forma - bastante sencilla - la mamá trataba de explicarle a Forrest Gump cómo funciona el juego de azar que se inventó Dios a la hora de lanzarnos a este mundo.

Y es que de eso se trata esa obra de arte protagonizada por Tom Hanks en 1995, mostrarnos de una forma básica qué estamos haciendo día a día con nuestras vidas.

Forrest Gump es un experto en cualquier tema que nos esté preocupando. Nos enseñó que el amor perfecto, a primera vista y completamente imposible sí existe. Ese amor que si tienes oportunidad de conocer, experimentar y vivir, te hará completamente feliz por un corto tiempo pero absolutamente miserable por el resto de tu paso por la tierra. Todos hemos tenido una Jenny a nuestro lado. 

Forrest también nos mostró la verdadera amistad, esa que yo en 32 años de vida no he logrado cultivar pero que a veces - lo confieso - envidiaría tener. Su relación con Buba, el de los labios gigantes, confirmó que no es necesario pasar mucho rato junto a alguien para descubrir que puede ser "tu mejor buen amigo" y sí, así como lo descubres también puedes perderlo. Tuve mi "buen mejor amigo", y así como Buba, se fue repentinamente y no le pude contar muchas cosas.

Con sus piernas medio tiesas y pasos alocados, sus palabras directas e inocencia casi tonta, que lo llevó a ser tildado como estúpido por muchos, Forrest también pudo cambiar el mundo. Triunfó en Vietnam, conoció a casi todos los Presidentes de Estados Unidos - que lástima que no pudo estrechar la mano de Donald Trump o a Obama -, llevó a Elvis a la fama con sus pasos de baile y le dio la idea a John Lennon para escribir Imagine.

La vida de Forrest fue como esa pluma que flotaba por el cielo a inicio de la película; plácida, tranquila y llevadera. Confieso que quisiera tener una vida así, para dejarme llevar y lograr cosas de manera imperceptible.

Forrest Gump es perfecta por eso, porque nos demuestra que podemos ser felices sin necesidad de esperar nada, sin buscar, sin encontrar, solo siendo nosotros mismos.