En algún momento de mi vida he pensado que nada tiene sentido. He creído que Dios es el mejor titiritero de todos, al halar hilos invisibles para convertir nuestra existencia en un verdadero martirio, haciendo que sucedan cosas que no esperamos, impactandonos de una manera indeleble y difícil de borrar. 

Sin embargo en algunas oportunidades conozco por referencia a personas que parecen estar de la mano con ese titiritero, pero no de manera negativa sino tocados por una felicidad súbita e infinita para repartir un poco a cada uno de los que lo rodea. Quisiera ser como ellos, quisiera ser esa persona especial capaz de ver algo bueno, extremadamente feliz en todo lo que ocurra y compartir ese estado de ánimo con todos.

Esto lo escribo porque hace poco conocí a través de una entrevista en CNN a Nick Vujicic, un australiano de 28 años que padece, desde el nacimiento, Agenesia con tetra-amelia, una extraña enfermedad que impide el desarrollo de las extremidades. Nick carece de ambos brazos, la pierna derecha y solo se mantiene en equilibrio por un pequeño pie izquierdo de dos dedos. 

Los padres de Nick quedaron desalentados por la condición de su hijo, sobre todo al saber que su estado mental era perfecto. Así pues, fue creciendo y luego de un cambio en la ley australiana le fue permitido ingresar a una escuela pública. Allí fue objeto de burlas, ataques y otras situaciones que lo llevaron a contemplar la idea del suicidio a la edad de diez años; cuando intentó ahogarse en una bañera, pero lo descartó para no hacerle daño a sus progenitores. 

Luego de ello comenzó a rezar para pedir que le crecieran los brazos y las piernas, incluso por sus deseos fue blanco de admiración por muchos. Así fue creciendo y aceptándose tal como era; aprendió a peinarse por si solo, a lanzar una pelota de tenis, a escribir con un adaptador especial en sus dos dedos y otras actividades "fuera de lo común" para una persona de su condición.


A los 18 años decidió formar su propia fundación llamada "Life without limbs" para dar apoyo y palabras de aliento a personas que carecen de extremidades. Gracias a sus logros previos donde organizaba recolectas de caridad para gente con discapacidad, su nombramiento como capitán del equipo de basquet de su escuela y otros reconocimientos se hizo un nombre.

A partir de allí todo ha sido un éxito para Nick, que ayudado por la palabra de Dios ha recorrido más de 24 países de los cinco continentes para llevar palabras de aliento a quienes lo necesiten. A su corta pero productiva edad, ha surfeado, ha sido protagonista de documentales y escuchado por muchos que ven en él un ejemplo a seguir.

Creo que sobran las palabras para elogiarlo. Nosotros, los que existimos teniendo ojos, piernas, brazos, boca, todos nuestros sentidos, y sin embargo actuamos como si nos faltara algo muy importante para sobrevivir o alcanzar nuestros objetivos deberíamos tomar su ejemplo y pensar que allá afuera hay gente que ha hecho todo lo posible y hasta lo imposible para sobrevivir, y no amargados sino con una sonrisa que tiende a ser contagiosa.

Para conocer más de Nick Vujicic:


Documental de la vida de un circo con Vujicic como protagonista